jueves, 25 de septiembre de 2014

El primer periódico.

 
Imagen de Roma en:




El primer periódico de la historia.


Para dilucidar la fecha en que nació el primer periódico de la historia, primero sería necesario convenir lo que se entiende por “periódico”.

Esta cuestión, que hubiese sonado extraña hace sólo 20 años, es hoy pertinente, pues los formatos y tiempos del periodismo escrito han sufrido una convulsión enorme. ¿Es necesario el papel como elemento distintivo del periódico? ¿El periódico mantiene una vigencia de 24 horas? ¿Ha entrado el periódico en competencia con los medios de la inmediatez, como la radio y la televisión? ¿Tiene algún futuro la forma "artículo", como análisis en profundidad y fundamentado de la noticia; o estamos abocados a un periodismo sólo de titulares? ¿El periódico es por definición objeto de la iniciativa privada?
Si somos ortodoxos, y es preciso el formato de papel y un empresario privado que arriesgue su dinero, entonces nuestra historia comienza en 1450, con la invención de la imprenta de tipos móviles de plomo por Johann Gutenberg. Fue un momento crucial para la historia de la humanidad, que posiblemente significó el tránsito a la Edad Moderna. Sus efectos fueron devastadores para quienes pretendían tener el monopolio de la opinión o la doctrina: en 1502, el papa Alejandro VI se ve obligado a exigir que toda fuente escrita tenga que pasar por la censura o visto bueno de la autoridad eclesiástica. Pero se ha iniciado una revolución que será imparable. La expresión escrita irrumpe en Europa.

Es precisamente el Gutenberg Museum, de Mainz, el que sitúa en Estrasburgo el primer periódico, en junio de 1605. Al parecer, Johann Carolus era un joven que se dedicaba a distribuir entre sus vecinos una hoja escrita a mano sobre noticias estrictamente locales. En 1605 decidió comprar una imprenta, con la que pudo realizar muchos más ejemplares y bajar el coste. Había nacido el "Relation aller Fürnemmen und gedenckwürdigen Historien".

Su primacía es discutida; En concreto, en 1582, durante la Dinastia Ming, tenemos referencias sobre publicaciones de periódicos en Pekín. En Alemania se fundaron periódicos como el "Dutch Courante uyt Italien, Duytslandt, & company", supuestamente en 1618; e incluso antes, en 1615, he encontrado referencias al "Die Frankfurter Oberpostnants Zeitung". En general son opiniones poco contrastadas, y que observo con reservas.

Sí que parece seguro el nacimiento del primer periódico inglés en 1622, el "Weekley News of London". Como curiosidad, el periódico más viejo que aún existe es el “Post-och Inrikes Tidningar” de Suecia, fundado en 1645.

Antes de estas fechas, las noticias que tenemos de publicaciones suelen estar ligadas a una labor propagandística del poder político. En 1556 nace en Venecia el “Notizie Scritte”, publicado por el gobierno, y su abono se realizaba con una pequeña moneda local llamada gazetta. (Del nombre de esta moneda luego quedaría para la posteridad la palabra gaceta).

Está acreditado que entre los años 713 y 734 de la dinastía Tang se publicó el "Kai Yuan Za Bao". Escrito a mano sobre seda y leído por oficiales del gobierno, ofrecía noticias relativas al gobierno de la nación. Mucho antes, en los siglos I y II circulaban entre los oficiales de la corte unas hojas con noticias denominadas “tipao”. Con nuestro proverbial eurocentrismo, a menudo olvidamos que en oriente se nos habían adelantado en multitud de inventos.

Pero voy a terminar centrándome en la manifestación periodística más sorprendente de la antigüedad: el “Acta Diurna”.

Roma era una ciudad inmensa, el centro de un vasto imperio. Contaba con un millón de habitantes, y con multitud de espacios públicos, dedicados al entretenimiento, a los negocios o a asuntos de índole religiosa, política o judicial. En la Columna Maenia, erigida el 338 a.C. por la victoria en la batalla naval de Ancio, se incluían los nombres de los morosos por sus acreedores, para que fuera del dominio público. También había un lugar en el que recabar información sobre personas desaparecidas. Era normal que los informantes o los abogados anunciaran sus servicios con pintadas en las paredes de los edificios públicos. No era una práctica ilegal, aunque podía suponer la reprimenda de un vigil.
Reconstrucción de columnas Honorarias de Diocleciano en
http://dlib.etc.ucla.edu/projects/Forum/reconstructions

El pueblo quería estar informado. Por ello el Gran Pontífice (magistrado sacerdotal de antigua Roma) escribía comentarios periodísticos de los hechos mas sobresalientes ocurridos en tal ciudad. También el Senado escribía un acta sobre sus deliberaciones. Pero la mayor fuente de noticias provenía del “Acta Diurna”

El Acta Diurna era una herramienta editorial de enorme importancia al servicio de los emperadores. Julio César entendió perfectamente el significado de la propaganda, y en el año de su consulado (59 a. C.) convirtió el Acta en un acontecimiento periódico, que interesaba al pueblo y era muy comentado.

El Acta Diurna era una lista de acciones de gobierno, deliberaciones del Senado, casamientos, juicios o sentencias, nacimientos e, incluso, anuncios publicitarios. Se redactaban en piezas de piedra o metal para evitar su falsificación, y llevaban tallado el sello oficial del gobierno. Se colocaban en las plazas y lugares públicos más concurridos de Roma, fundamentalmente el Foro, y los ciudadanos se aprestaban a leer las últimas noticias, ávidos de rumores. Para una familia noble, que su nombre apareciera relacionado con un escándalo en el Acta podía significar una auténtica tragedia.

En distintos foros se comenta que estaban vigiladas por legionarios. En realidad, según mi opinión, de esa tarea se encargarían los vigiles o, en todo caso, la guardia pretoriana. En todo caso, era tal su importancia que se realizaban múltiples copias en papiro para repartirlas por todas las provincias del imperio. Estas copias son el único vestigio que conservamos.

¿Y más atrás en el tiempo? Flavio Josefo nos habla de escribientes profesionales en la antigua Babilonia que trascribían diariamente los asuntos más importantes acaecidos; y se cita de nuevo a China, ya que en el año 594 a.C. al parecer imprimían sobre delgadísimo papel de paja de arroz una hoja titulada “Ching Pue” en la que se ofrecían noticias e informaciones periodísticas.

¿Y más atrás?


Antonio Carrillo Tundidor

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