domingo, 15 de enero de 2012

Telepinu y Schweitzer. La valentía de la palabra frente a la espada.


La historia la escriben los ganadores, y suele tratar sobre acontecimientos terribles protagonizados por personas de gran empuje, que desencadenan revoluciones, conquistas o matanzas. No se escriben panegíricos sobre gente pacífica. El anonimato es refugio de paz y de concordia; las fechas grabadas sobre piedra y pergaminos recuerdan batallas y gestas, no rememoran una convivencia pacífica.

La historia la escriben los ganadores, y es un relato plagado de personas ambiciosas.


Y, sin embargo, los pacíficos siempre han sido más. Son una mayoría los que se levantan por la mañana para trabajar honradamente, los que luchan para educar en valores solidarios a sus hijos, los que practican una vecindad amable y no combativa. Nuestra especie ha prosperado gracias al altruismo y la empatía. Pero, precisamente porque son muchos, y porque su quehacer cotidiano no puede ser por tanto noticia, la historia tiende a menospreciar la influencia de esta fuerza moldeadora de pacifismo y transigencia, y centra su mirada en unos pocos personajes iluminados que pretendieron arrogarse el derecho a tener razón y a decidir por los demás.

¿Creen que exagero? Si les pregunto por gobernantes del mundo antiguo, seguro que surgen muchos nombres: Alejandro Magno, Julio César, Ramsés, hammurabi, Atila, Aníbal... pero si les pregunto por el rey Telepinu, ¿sabrían decirme algo de él? Yo lo conocí hace sólo tres meses, y me dejó sorprendido. Su historia es fascinante.



1.Telepinu: de cuando la Ley venció a la venganza



En el segundo milenio antes de Cristo, un pueblo procedente del Cáucaso penetra en Anatolia, y somete al imperio sirio y babilónico. Son gentes sobrias, pastores nómadas y guerreros forjados en la batalla, hábiles en el manejo del arco y maestros en el gobierno del carro de batalla ligero. Su rudeza se manifiesta en su escaso legado artístico, y en las crónicas que hablan de matanzas terribles y de regímenes de terror. La simple palabra "hitita" provocaba miedo en Egipto o Mesopotamia.

Telepinu, el protagonista de nuestro relato, estaba casado con la hermana del rey hitita, y supo que se fraguaba una conspiración en la corte para matarlo. Decidió adelantarse a sus verdugos, y encabezó con éxito un golpe de Estado contra su cuñado, el rey Huzzia I. Tras alcanzar el poder, Telepinu anuncia algo que sorprende a todos: el golpe que ha protagonizado será incruento, y únicamente ordena el destierro de sus enemigos. Nadie resulta asesinado. Es la primera vez que sucede algo así.

Enseguida Telepinu emprendió campañas militares que aseguraran sus fronteras, debilitadas por años de guerras dinásticas internas. Y fue luchando contra los enemigos del estado hitita que supo del asesinato de su esposa y su primogénito (y único hijo varón) en la capital, Hattusha. 



Enfrentado a un suceso de tal gravedad, común por lo demás en la cultura dinástica hitita, Telepinu tomó de nuevo una decisión asombrosa, novedosa en el mundo antiguo. Si había que frenar el derramamiento de sangre como fórmula sucesora, él mismo debía dar ejemplo. Por más que el dolor de la pérdida lo empujara a la venganza, Telepinu tenía claro que la supervivencia del imperio hitita pasaba, inexcusablemente, por regular mediante un edicto todos los aspectos relativos a la sucesión real. No podían permitirse más asesinatos en la corte. Su hijo y su esposa debían ser los últimos.

Telepinu investigó el doble asesinato, castigó y degradó a los culpables, pero, para sorpresa de todos, les perdonó la vida. A continuación, publicó su famoso edicto, una obra legislativa realmente increíble para su época. Textualmente dice:


"El derramamiento de sangre de la familia real se había prodigado en demasía. A Ishtapariya, la reina, la mataron. Y luego también mataron a Ammuna, el hijo del rey. Y los «hombres del dios» andaban diciendo: «Mira, en Hattusha el derramamiento de sangre se ha prodigado en demasía». Entonces yo, Telipinu, convoqué una asamblea en Hattusha. Y desde entonces en Hattusha nadie hace daño a un hijo de la familia real ni desenvaina un puñal contra él".


La única manera de poner fin a este reguero incesante de sangre era establecer por decreto el orden sucesorio, y asegurarse de que este mandato era debidamente cumplido. Así, el decreto establece que:

"Debe ser rey un príncipe, hijo del primer rango. Si no hay hijo del primer rango, debe ser un hijo del segundo rango. Pero si no hay hijo del rey como heredero, que se procure un yerno para la hija del primer rango, y este será rey.

En el futuro, que los hermanos, los hijos, los parientes, los consanguíneos y el ejército del que sea rey después de mí, estén unidos. Y tú irás al país enemigo y lo someterás con tu brazo. Pero no hables así «lo purificaré». De hecho, no purificas nada. Con mayor razón debes acosar (al ofensor), pero no mates a ningún miembro de la familia real. No es bueno."

Para asegurar el cumplimiento de esta orden, Telepinu acrecentó la influencia de la Asamblea, un órgano colectivo formado por miembros de la nobleza, con poderes para juzgar casos de traición, delitos de sangre dentro de la familia real e incluso delitos de violencia cometidos por el propio rey. Por tanto, los hititas disponían de un órgano de control que contrapesaba tanto el poder total del monarca como las ansias sucesoras de los aspirantes al trono. Tenían algo parecido a un Parlamento, y una normativa por escrito que cualquier noble e incluso el propio rey debían obedecer.

"Además, que el que llegue a ser rey y busque el daño de su hermano o hermana, vosotros, que sois su Consejo, decidle de acuerdo con lo prescrito: Lee en la tablilla lo que dice del delito de sangre. «Antes en Hattusha el delito de sangre se había prodigado en demasía. Y los dioses han exigido retribución a la familia real»."

"Si alguno hace daño -sea el padre de la casa», el jefe de los edecanes, el jefe de los coperos, el jefe de la guardia de corps, el jefe de los «mil del campo de batalla», tanto un inferior como un personaje de alta categoría- aprehendedlos como Consejo que sois y devoradlos con vuestros dientes".

Además, el edicto incluía otras normas novedosas, como la que impedía que la culpabilidad se transmitiera a la familia del reo.

"Quienquiera que sea el que haga mal entre sus hermanos o hermanas y actúe contra la persona del rey, convoca a la Asamblea. Luego que su sentencia se haga pública, él debe responder con su cabeza. Mas no debe matársele en secreto, como mataron en el caso de Zuruwa, Danuwa, Tahurwaili y Taruhshu, ni debe causárseles daño a su casa, ni a su mujer, ni a sus hijos. Si un príncipe peca, que pague con su cabeza, pero a su casa y a sus hijos no debe causárseles daño. Aquello por lo que un príncipe muera, no afecta a sus casas, sus campos, sus viñedos, sus esclavos, sus esclavas, sus vacas y sus ovejas".

Telepinu murió hacia el 1.500 a.C. sin tener un hijo varón que lo sucediera. Por lo tanto, la Asamblea, obedeciendo a lo establecido en el decreto, declaró como heredero a uno de sus yernos, Alluanna.

250 años más tarde, hacia el 1360 a.C., el edicto había perdido fuerza, y un general, Suppiluliuma, asesinó impunemente a un heredero legítimo. Este caudillo poderoso convirtió el reino hitita en un gran imperio; tal fue su prestigio que la joven viuda del famoso Tutankamon le pidió por carta que le enviara a un hijo para convertirlo en faraón, asustada por el poder de su ejército. Esta carta da inicio a una historia de muertes y traiciones que merecerá otra entrada.



Pero nosotros acabamos aquí. Suppiluliuma y su poderoso imperio no sobrevivirán mucho tiempo. Nosotros nos quedamos con la imagen de un estadista único, de un visionario que supo anteponer el bienestar y la estabilidad de su pueblo a la venganza o el ejercicio despótico del poder. En una era de muerte y violencia, de miedo y sangre, Telepinu, rey de los hititas, hizo lo que nadie había hecho antes: delegó parte de su poder en el pueblo representado por una Asamblea, y se sometió al imperio de la ley.


Telepinu. Quédese con este nombre. No fue Alejandro Magno, Péricles o Julio César. Pero su gesta merece respeto y memoria.

Su innovadora apuesta por la concordia, por la Ley, merece ser recordada.



2. Albert Schweitzer: un verdadero héroe del siglo XX




El siglo XX está repleto de nombres propios: Stalin, Einstein, Kennedy, Hitler, Churchill, Joyce, Mao Tse, Gates, Gandhi...  

En una ocasión se le preguntó a Albert Einstein por el personaje más significativo de su época. Su respuesta fue rotunda: "el hombre más grande de nuestro siglo es Albert Schweitzer".

¿Quien?

Albert Schweitzer nace el 14 de enero de 1875 en Kaysersberg, Alsacia. De niño hay dos recuerdos, dos imágenes que se quedan grabados en su alma: la de un hombre negro muy grande reverenciando agachado la estatua del almirante Bruat, uno de los mayores protagonistas de la colonización francesa. La otra imagen es la de la sonrisa paciente de un comerciante judío alemán ante los insultos de unos jóvenes. Estas anécdotas, que pasan desapercibidas para la mayoría, conforman en Albert una sensibilidad moral extraordinaria.

Estudia música, y pronto destaca como un excelente intérprete de órgano. Tanto es así que, siendo muy joven, es admitido como discípulo de Charls-Marie Widor, el mejor organista de su época. En 1898 ya es teólogo, estudiante de filosofía por la Sorbona, y de piano y órgano. Además, aprende el oficio de construir órganos de la mano de Aristide Cavaillé-Coll, una eminencia en tal materia. En 1900 es doctor en filosofía, Vicario de la Iglesia de San Nicolás y profesor de Teología en la Facultad de Estrasburgo. Empieza a ser conocido internacionalmente como intérprete de órgano, pero además destaca como musicólogo; en concreto, como experto en la figura de Bach. De hecho, publica el mejor estudio realizado jamás sobre su vida y obra. Su manera de interpretar a Bach, más cercana a la sensibilidad del XVIII que a la romántica del XIX, significará una revolución inmensa a comienzos del siglo XX.
Pero, además, publica un libro también revolucionario y polémico sobre el Jesús histórico, y se convierte en un erudito en el estudio del Nuevo Testamento, con obras dedicadas, por ejemplo, a la escatología de San Pablo. A principios de siglo Schweitzer es un teólogo famoso.
Todo lo que hemos dicho bastaría para que Schweitzer ocupara un lugar preeminente entre los intelectuales del siglo XX; pero lo que hace de Schweitzer alguien realmente excepcional es algo completamente distinto. ¿Recuerdan la imagen del hombre negro postrado ante la estatua del colonialista? A Schweitzer no se le ha olvidado. Con 30 años lo tiene todo: es un personaje de fama mundial como teólogo, intérprete de órgano, filósofo, profesor, musicólogo.... pero Albert siente una compulsión ética en su interior.  

Debe ser coherente con lo que piensa y siente.

Y es entonces, en 1905, con 30 años, que se matricula en la facultad de medicina. Y en la Semana Santa de 1913, ya médico, con todo su patrimonio (2.000 marcos) en forma de lingotes de oro y acompañado por su esposa Heléne, enfermera, Albert se dirige a la misión de Lambarené, en Gabón. Allí, el gran profesor, intérprete en los mejores escenarios del mundo, atiende primero al aire libre, y luego en un gallinero, a más de 40 personas diarias, afectadas de diarrea, lepra, malaria o enfermedad del sueño. Más tarde diseña y construye un pequeño hospital, por lo que se arruina. Esto le obliga a dar conferencias y conciertos por Europa, con el fin de conseguir dinero.

En 1917 los Schweitzer son detenidos en un campo de concentración para prisioneros civiles por su condición de alemanes. Albert aprovecha para escribir su obra "Ética y civilización", en donde expone su preocupación sobre el devenir del hombre moderno, asunto que le preocupará a lo largo de su vida. Opina del hombre que es: "alguien sin libertad, incompleto, incoherente, perdido en la falta de humanitarismo; alguien que ha renunciado a su independencia espiritual y a su juicio moral en favor de la sociedad organizada".


En 1918 se los deja en libertad, y poco después Albert vuelve a Gabón. Se encuentra la misión casi en ruinas, y se ve obligado a reconstruirla. Regresa a menudo a Europa, para conseguir dinero para su hospital. La universidad de Zurich le nombra "Doctor Honoris Causa" en 1924; y se le otorga el premio Goethe en 1928. En 1932 predice que se avecinan tiempos oscuros ante una audiencia escéptica. En 1939 decide quedarse en Gabón.

Durante la segunda guerra mundial, su hospital de Lambarené atiende por igual a contendientes de ambos bandos, ya que se producen enfrentamientos entre las tropas de Vichy y la resistencia francesa. Recibe ayuda desde los EEUU y Suecia en forma de suministros y medicinas. Schweitzer no regresará a Europa hasta 1948.



Para entonces es una figura de talla mundial. Con motivo de los 200 años del nacimiento de Goethe, la universidad de Chicago organiza un acto con los principales intelectuales de la época; uno de ellos será Schweitzer. De nuevo, los 6.100 dólares que reciben los dedicará íntegros a financiar su hospital. (Por cierto, otro de los pocos invitados a tal acto será Ortega y Gasset)


En 1950 comienza la construcción del pueblo para leprosos "Village lumière", que finalizará en 1955. Albert cumple 80 años. El dinero necesario para construir este pueblo procede de una distinción, la más grande que se puede recibir:

En 1953, por aclamación popular, se le concede el Premio Nobel de la Paz.

Se excusa: no acudirá a recibir el premio; tiene pacientes que atender. El dinero sí lo necesita, debe comprar medicinas.

Los premios y reconocimientos se acumulan; pero Schweitzer sigue pasando consulta en Lambarené. En 1957 Albert Einstein acude a Schweitzer para que lo ayude en su cruzada contra el peligro que supone la amenaza nuclear. En este sentido, Schweitzer afirma que "vivimos en una época peligrosa. El ser humano ha aprendido a dominar la naturaleza mucho antes de haber aprendido a dominarse a sí mismo". Sus discursos contra la bomba atómica son publicados en forma de libro con el título "Paz o Guerra Nuclear". El gobierno de los EEUU intenta una campaña de desprestigio contra Schweitzer por su implicación en este asunto. Pero su figura es demasiado conocida, y su coherencia resiste cualquier ataque. Basta con ver sus imágenes. Como él mismo dijo: "con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado; con cuarenta el rostro que les ha dado la vida y con sesenta el que se merecen".

El 4 de septiembre de 1965 fallece en Lambarené Albert Schweitzer, músico, filósofo, teólogo, constructor de órganos y médico de atención primaria. No creo haberlo dicho: era tío del filósofo Sartre.

En el parte médico de su defunción constan estas palabras: "ha muerto sosegadamente, en paz y con dignidad".

Les llamo la atención sobre esta imagen. Es la tumba de Schweitzer.





La tumba de quien Einstein definió como "el hombre más importante del siglo XX"

Creo que con esta imagen está todo dicho.


Antonio Carrillo.

lunes, 2 de enero de 2012

Orgasmo femenino y ceguera.



Con perdón:

Zeus, dios del Olimpo, era un hiperactivo sexual, un pobre enfermo aquejado de satiriasis.

No encuentro otra manera de explicar su desenfreno amatorio, que llevó a extremos patológicos, casándose con su hermana (algo propio de la época), acostándose con su propia hija (algo no tan propio) y cayendo en ocasiones en la ignominia de la violación.

Zeus tuvo relaciones extramatrimoniales con personajes como Sémele, Europa, Leda, Démeter, Maya, Lamia, Ío, Latona, Dione, Aix, Gea, Metis, Mnémosime, Perséfone, Alcmea, Antílope, Calisto, Carme, Dánae, Egina, Elara Himalia, Electra, Eurímone, Laodamia, Mera, Níobe, Talia, Yodama... y muchas otras. No era, precisamente, un ejemplo de fidelidad conyugal. 

Su esposa legítima, Hera, tenía fama de mal genio, y sin duda se mostraba poco comprensiva con las veleidades amorosas del esposo. Estaba más que harta de sus caprichos y aventuras y, en ocasiones, su mal genio y su afán vengativo se manifestaron con una crueldad infinita.

Un ejemplo lo tenemos en la reina Lamia de Libia, a quien Zeus amaba. Hera, como venganza, mató a sus hijos, y el dolor insoportable convirtió a la pobre Lamia en monstruo. Además, la mujer fue maldecida con la incapacidad de cerrar sus ojos, de forma que siempre estuviese obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus, compasivo, le concedió el don de poder sacárselos para descansar. Según cuentan algunas crónicas, Lamia perdió finalmente la locura (no es de extrañar), y, llevada por la envidia, adquirió la costumbre de comerse a los hijos de otras mujeres.



Como ven, una historia de lo más gratificante.



Las broncas entre Zeus y Hera eran la comidilla del Olimpo. Zeus hizo lo imposible por engañar a su cónyuge. Así, dispuso que una ninfa de la montaña le hiciera de acompañante, distrayéndola con su hablar exquisito e incesante. Cuando Hera, finalmente, descubrió el subterfugio, castigó a la pobre ninfa quitándole el don de la voz. Sólo podía repetir la última palabra que decían los demás. La criatura sufrió enormemente por ello, y se retiró a la soledad del campo, en donde conoció al pastor Narciso, del que se enamoró apasionadamente. Pero el bello Narciso no sólo no le correspondió, sino que se burló de su triste condición. Finalmente, la ninfa, abatida por el amor no correspondido y abrumada por la tortura de sólo repetir lo que le decían, fue perdiendo peso hasta acabar desapareciendo, convertida en una sombra volátil.

Ovidio describe magistralmente su final:

"...prendido tiene el amor, y crece por el dolor del rechazo, y atenúan, vigilantes, su cuerpo desgraciado, las ansias, y contrae su piel la delgadez y al aire el jugo todo de su cuerpo se marcha; voz tan solo y huesos restan: la voz queda, los huesos cuentan que de la piedra cogieron la figura. ...Desde entonces se esconde en las espesuras, y por nadie en el monte es vista; por todos oída es: el sonido es el que vive en ella."



Por cierto, creo que no lo dije. La ninfa se llamaba "Eco". 

Sigamos: Hera, lo dijimos, está furiosa, y nada calma su agitación. Zeus busca una patética excusa en la furibunda predisposición sexual de la mujer. ¿Cómo puede él, un varón, negarse a las pretensiones de tantas mujeres deseosas de satisfacer las ansias de sexo? Más que culpable, Zeus se considera a sí mismo víctima del "furor uterino" de las féminas. ¿No es acaso cierto que "ninfómana" proviene de "ninfa"? ¿No conoce Hera la historia de las mujeres de Lemnos, que prácticamente se abalanzaron sobre los argonautas, de tal manera que Hércules tuvo que sacarlos de sus lechos uno a uno a bastonazos? Las mujeres son seres extraños, impredecibles ¡Pero si incluso hay una mortal del Estado de Pennsylvania, Amy Wolfe, casada el 2009 con una atracción de feria! ¡Quién pretende entender a las mujeres!

Zeus, ya lanzado, continua con su perorata: recuerda que en Gales, en la Edad Media, una mujer podía dejar a su marido por tres razones: lepra, mal aliento o no cumplir con ella en la cama. Según los galenos victorianos de finales del XIX, la mujer es un individuo siempre enfermo debido a la disposición de sus órganos sexuales. Por ejemplo, una mujer sin menstruación corre el riesgo de que los flujos no convenientemente expulsados se dirijan hacia el cerebro, causando graves alteraciones ¿Acaso no es cierto que el útero está conectado al sistema nervioso, provocando grandes desequilibrios psíquicos, muy comunes, por lo demás, en la mujer?



Frente a la histeria (y desenfreno) característicos de la mujer, el hombre se muestra calmado y sereno; pero ¡ay! es presa fácil de los encantos y engaños femeninos. Los médicos victorianos procuraban vencer la tendencia horrible en la mujer de disfrutar con el sexo o caer en la histeria, bien golpeándoles la cara con toallas húmedas, bien con duchas frías, ahogos y, en los casos más graves, la castración o la extirpación de úteros sanos. Esta última práctica, que hizo famoso al doctor Baker Brown, mereció una alabanza del Times y una donación económica de los príncipes de Gales. Había síntomas que avisaban de que algo extraño sucedía con una mujer: su deseo de independencia, el descontento con el tipo de vida que le había tocado llevar, el deseo de obtener el divorcio, problemas en la vista o depresión. Estos tratamientos tan razonables se aplicaban en niñas de 10 años. ¡Pero si incluso las había que pretendían ejercer el derecho al voto! Con el tiempo, tan graves síntomas no han hecho sino agravarse, y hoy en día se pueden encontrar representantes del sexo débil en prácticamente todas las instituciones del Estado. Un horror, sin duda.

Los judíos, con su conocido sentido práctico, regularon la satisfacción sexual de sus esposas tomando en cuenta las limitaciones físicas del esposo. Para ello, la actividad sexual debía acomodarse a la profesión del mismo:


"Hombres de constitución fuerte que disfrutan de los placeres de la vida, teniendo ocupaciones provechosas y que están exentos de impuestos, deben cumplir su deber marital todas las noches. Los jornaleros que trabajan en el pueblo donde residen deben cumplir su deber marital 2 veces a la semana; pero si están empleados en otro pueblo, sólo 1 vez a la semana. Los hombres que transportan cargas en camellos desde lugares distintos, deben atender su deber marital una vez cada 30 días".



Resulta curioso que los "exentos de impuestos" puedan cumplir todas las noches. Con ello se confirma que toda carga impositiva merma gravemente la libido masculina. Nada se dice, sin embargo, de la mujer ni de su carga de trabajo, clara muestra de que a la mujer se le supone dispuesta continuamente para el sexo, que los quehaceres domésticos no son trabajo, o bien, lo más probable, que su opinión "importa un pimiento".

A la mujer conviene tenerla bajo constante vigilancia. ¿Acaso no es cierto que la mujer puede disfrutar de algo llamado "orgasmos múltiples"? Este fenómeno (desconocido para el hombre) no es, en absoluto, excepcional, y depende, en buena manera, de que la mujer se encuentre relajada y a gusto, tenga experiencia, seguridad y la fortuna de contar con una pareja dispuesta a estimularla convenientemente. Porque, salvo en la masturbación, el orgasmo (femenino) suele ser cosa de dos.

Aquí Zeus se encuentra con un dato que contradice sus teorías aberrantes: solamente un tercio de las mujeres sexualmente activas llegan al orgasmo con regularidad, y entre el 5 y el 10 % nunca lo han experimentado. ¿Por qué?

La mujer ha sufrido una discriminación insoportable a lo largo de los milenios. ¿Sorprendidos? Como hemos visto, se les negaba el derecho al disfrute del sexo. Para los romanos, el orgasmo era una bendición reservada sólo al hombre; un marido que estimulara el clítoris de su mujer para que alcanzar el clímax durante el sexo era despreciado como un impotente. En realidad, que la mujer disfrutara con el sexo se veía como algo inadecuado.

Lo cierto es que la mayoría de las mujeres alcanzan el orgasmo con la estimulación del clítoris, no basta con la penetración; y para disfrutar del sexo sin dolor necesitan de una lubricación adecuada Todo esto nos remite a la importancia de la pareja y su conducta durante el coito, en concreto en la fase inicial de estimulación erótica. El ser humano es un animal que se encuentra en la cima de la evolución, y se expresa sexualmente de una manera compleja, rica en matices y cooperativa. No sólo instintiva. 

Pero ha sido suficiente: Hera está realmente furiosa. Sus gritos se oyen en lo más profundo del hades. ¿Qué tontería es esta del goce de la mujer? Sus vecinos del Olimpo, hastiados de tanto griterío y disturbio, proponen a la pareja que sea un experto independiente quien dilucide esta pelea. ¿A quién se puede consultar al respecto?

Hay alguien muy peculiar a quien se puede acudir: Tiresias de Tebas. Por circunstancias poco claras, y en las que juegan alguna función las serpientes, Tiresias ha sido en algunos momentos de su vida mujer, y en otros hombre. Y tenía fama de hombre sabio. En consecuencia, Zeus y Hera lo llaman a su presencia.

Ya se puede imaginar el lector la fuerte impresión que debe causar el que requieran tu opinión los dos principales dioses del Olimpo. La tensión era palpable, y había cierta expectación sobre la respuesta. Fue Zeus quien hizo la pregunta:

 - Tiresias, dinos: ¿quién experimenta más placer sexual, el hombre o la mujer?


Tiresias se lo pensó durante un instante, pero la respuesta era clara, y no admitía dudas ni demora.


   - Oh, divino Zeus. Sin duda la mujer disfruta diez veces más del sexo que el hombre.


Se podía vislumbrar la sonrisa de triunfo en el rostro de Zeus, pero Hera estaba fuera de sí. Con un gesto irritado, y con muy mal perder, castigó a Tiresias dejándolo ciego de por vida, y abandonó la sala.



Zeus no puede devolverle la vista a Tiresias; no está a su alcance deshacer lo hecho por su consorte.  Pero, a modo de consuelo, le concede una vida extremadamente longeva y, sobre todo, un don único: el de la profecía.

Desde entonces, Tiresias el ciego será el adivino más famoso de Grecia, y aparecerá en múltiples episodios de su mitología.

Su nombre será recordado y venerado por siempre.

Antonio Carrillo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Semíramis. Una mujer de armas tomar



Hace unos 2.800 años, Derceto, una diosa asiria, tuvo un devaneo deshonroso con un simple y guapo sacerdote, resultas del cual quedó en cinta. Abrumada y arrepentida, mató al padre y abandonó a la niña en el desierto. Después, se arrojó al agua, en donde sus pies se transformaron en aletas, como símbolo de su falta. Es posible que sea éste el origen de las sirenas.

Manejamos varias fuentes en esta historia de tan mal comienzo, algunas no muy de fiar. De todas formas, iremos eligiendo las anécdotas que nos parezcan más relevantes. Por ejemplo, la de las palomas.

La pobre niña abandonada no murió en el desierto, porque unas palomas que anidaban cerca del lugar en el que fue abandonada se comparecieron de la criatura, y la alimentaron robándole leche a los pastores y dándosela en sus picos; más tarde, le traían trocitos de queso. Los pastores, molestos con tanto trasiego de aves, las siguieron hasta descubrir a una preciosa niña. Un pastor de nombre Simas la adoptó como su hija, y decidió llamarla Semíramis, que en idioma asirio significa paloma.

Creció Semíramis en belleza y lozanía, al punto que llamó la atención de Oannes, general del ejército asirio y gobernador de Siria. No se conformó con acompañar a su nuevo marido en la toma de la ciudad de Bactres, sino que participó activamente en la contienda, destacándose por su valor y sagacidad. En efecto, varios autores destacan el carácter guerrero y decidido de la joven Semíramis, y los hay que, incluso, afirman su propensión a participar activamente en batalla vestida de hombre. Así, Johan Boccaccio, en su obra "De las mujeres illustres" en romance, de 1494, afirma que:

"se vistió como hombre y fizo y exerció muy ásperamente la arte militar y del campo. Y no solamente conservó el reyno de su marido, mas ahun fizo el adarbe de Babilonia y acrescentó su reyno fasta la India".

Pero hemos adelantado acontecimientos. Semíramis no es reina, sino mujer de general. Sin embargo, su actuación en Bactres llamó la atención del mismo Nino, rey de los asirios.



El monarca, extasiado por la joven guerrera, y atendiendo a los deseos de la propia Semíramis, obligó a su general a renunciar a su esposa a cambio de su propia hermana, la princesa Sosana, advirtiéndole de que si no aceptaba el trato le arrancaría los ojos. Oannes, que no debía de tener un día especialmente lúcido, entre cambiar de esposa o perder la vista, optó por una tercera opción: se quitó la vida. 

Y es así que Semíramis se convierte en reina, y acompaña a Nino en su triunfal campaña contra Mesopotamia. Engendró un hijo del rey, de nombre Ninias, y se solazó en sus sueños de grandeza: iba a trasladar la corte a la famosa Babilonia, la joya del mundo.

Sin embargo, su regio esposo no compartía esos sueños de grandeza; a él le gustaba Assur, ciudad más modesta y sobria, acorde con su talante batallador y espartano. Comenzaron las disputas conyugales en palacio, que fueron subiendo de tono hasta que, finalmente, Semíramis decidió imponer su criterio a su manera: con la ayuda de unos cortesanos asesinó a su marido, y con apenas veinte años gobernó el imperio asirio.  



Por supuesto, de inmediato se trasladó (a toda prisa) la corte a Babilonia, en donde Semíramis comenzó un proyecto urbanístico impresionante. Rodeó la ciudad con murallas de 12 metros, que se adornaron con 150 Torres. Construyó un puente sobre el río Eúfrates y un muelle para el comercio de 30 kilómetros, amén de muchos templos, palacios, caminos y acueductos. Fue bajo su mandato que se construyeron los famosos jardines colgantes, una de las ocho maravillas del mundo antiguo.



Fue una mujer de fuerte carácter. Se cuenta que una mañana, mientras tomaba su baño, le comunicaron que había conatos de rebelión en la ciudad. Enfadada, salió a la calle a medio vestir y se enfrentó ante la multitud, a la que convenció con su elocuencia. Nada más terminar, regresó para retomar su aseo matutino.



Tuvo fama de casquivana y licenciosa, hasta extremos que nos cuesta relatar. Dejemos que sea Johann Boccaccio quien hable por nosotros:

"Esta vellaca mujer ensuzió con una sola suziedad y flaqueza, ca en[c]endida entre otras de una continua comezón de luxuria, la desaventurada, según se cree, se dio a muchos, y entre sus enamorados se cuenta su mismo fijo, mancebo de muy fermosa disposición. El qual, después de haverse echado con su madre y havido parte con ella por lugar no devido, cosa por cierto más abominable y bestial que humana, mientra ella sudava peleando contra los enemigos en el campo estava él con la pierna tendida, ocioso en el thálamo y strado".

Semíramis aparece nombrada en la Divina comedia como poderosa emperatriz y desenfrenada en el vicio de la lujuria. De hecho, y siempre según Dante, promulgó el placer como lícito entre sus leyes para así exculparse de la infamia que había cometido.



En lo que todos los autores concuerdan, incluido el famoso Herodoto, es en su impulso guerrero. Todo comenzó con una revuelta en Media. Después de sofocarla, y ya lanzada a la guerra, inició un plan de conquistas que le llevó a someter a Persas, Libaneses, Etíopes, Armenios, árabes o Egipcios, prácticamente la totalidad de su mundo; e incluso se atrevió a invadir la India, y fue capaz de llegar hasta el río Indo. Pero fue derrotada por los elefantes, y resultó herida. Finalmente, regresó a palacio con los agotados restos  de su ejército. Era la soberana más poderosa de la historia.



Para dejar constancia de sus hazañas, puso estelas por donde pasaba, y según cuentan Alejandro encontró algunas 500 años más tarde, cuando retomó el camino de la reina asiria. En una estela, Semíramis se vanagloriaba de haber contemplado cuatro océanos.

Un oráculo había predicho que Semíramis debía reinar hasta que su hijo conspirase contra ella, y, en efecto, a su regreso se enfrentó a la traición de su vástago. Semíramis debía de estar agotada; tenía 62 años y había reinado durante más de cuarenta. Sofocó la revuelta de su hijo, pero abdicó en él y se exilió.

¿Y el final? Poco sabemos. Según la leyenda, Serímaris volvió a sus orígenes de niña pastora abandonada, se convirtió en paloma y salió volando hacia el ocaso.


Sacado de luzdeandromeda


En paz.
 

Antonio Carrillo  

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Sobre la navidad



Prácticamente todo lo que voy a decir es sabido por todos ustedes. Bien lo sé. Sin embargo, siempre cabe la esperanza de que le aguardarle una sorpresa en un párrafo, que surja el asombro en una frase. Es por ello que le animo a seguir leyendo.

Los primeros cristianos consideraban la fecha del nacimiento de Cristo un suceso menor, del que apenas se ocupan los Evangelios. Las creencias paganas, tanto romanas como griegas o egipcias, sí celebraban con grandes festejos el natalicio de dioses, faraones o emperadores. Lo importante en Cristo es su muerte, su sacrificio por la salvación del hombre. De hecho, su símbolo (aparte de otros, como los peces, grabados en las paredes de las catacumbas de Roma) es la cruz en la que expiró. Orígenes es claro al respecto: "No vemos en las escrituras que nadie haya guardado una fiesta ni celebrado un gran banquete el día de su natalicio. Sólo los pecadores, como Faraón y Herodes, celebraban con gran regocijo el día en que nacieron en este mundo"

Además, ¿cómo se puede celebrar una fecha de la que se sabe tan poco? Ningún evangelio es claro al respecto. Resulta difícil saber el año porque, y esto resulta incontestable, los pocos datos sobre el nacimiento de Cristo que aportan los evangelios y la verdad de los hechos históricos resultan incongruentes con el calendario cristiano que seguimos en la actualidad. Cristo no pudo nacer el año cero; o, si se quiere, Jesús nació 5 ó 6 años antes que Cristo ¿Por qué lo sabemos?

Dice el Evangelio de San Mateo que Herodes regía en Judea el año que nació Cristo; pero lo cierto es que ese gobernante murió 5 años antes del año cero de nuestra era. Además, tenemos otro dato fácil de datar: José se encontraba de viaje con su mujer a punto de dar a luz porque tenía que obedecer la orden de César Augusto de someterse a un censo. Ese censo (que aparece en múltiples crónicas y está bien datado) se produjo 6 años antes de que Cristo naciera. Por cierto: Augusto supo entonces que gobernaba sobre 50 millones de personas, un dato impresionante. Otro emperador, el andaluz Trajano, gobernó más tarde sobre 100 millones de almas. No se me ocurre mejor ejemplo del extraordinario suceso que denominamos "Pax Romana". 

Pero volvamos: estamos en el siglo IV, y las cosas han cambiado mucho desde las primeras congregaciones cristianas. Han transcurrido siglos desde la muerte de Cristo, y la "parusía", la creencia fuertemente instaurada sobre el inminente regreso de Cristo, había perdido fuerza. Era imperativo construir y consolidar un cuerpo normativo y doctrinal que afrontara con garantías de firmeza tiempos convulsos y nuevas responsabilidades. El cristianismo se convierte en la religión oficial del Estado, y debe rellenar huecos festivos fuertemente arraigados en el imaginario popular desde hace milenios. Por ejemplo, el festejo que coincide con el solsticio de invierno, el 25 de diciembre. La fecha en la que nació el hijo de Isis, la diosa egipcia del firmamento, y otras muchas deidades de la antigüedad.



En Roma la celebración comienzan el 17 de diciembre, con el inicio de las saturnales. Son momentos de jolgorio y alegría, en los que incluso los esclavos podían descansar y divertirse. Probablemente tiene su origen en antiguos ritos agrarios, cuando se celebraba el final de la siembra. Tras al esfuerzo, venía un merecido descanso.

Es la época más oscura del año en el hemisferio norte, con menos luz, y las casas se llenaban de velas y antorchas, se adornaban con plantas puertas y enseres, y las familias aprovechaban para reunirse y hacerse regalos. Se organizaban cenas en casas de amigos y vecinos. Los "gremios", como el de los vigiles, celebraban grandes fiestas, como si banquetes de empresa se tratara. Las borracheras eran considerables. Nos recuerda a una Navidad mezclada con una celebración del nuevo año.


El emperador Constantino y el Papa Silvestre decidieron aprovechar tales festividades para instaurar el nacimiento de Cristo la noche del 24. Con ello, mandaban un mensaje significativo: Cristo nació el mismo día que el antiquísimo "sol invictus", una figura pagana con fuerte implante. De hecho, Constantino decretó el año 321 que el día romano de descanso sería el "dies solis", que correspondía a nuestro domingo. Además, Cristo nacía el día en que nació Mitra, un culto procedente de Oriente muy importante y arraigado, especialmente, entre los soldados.

Y satisfacer al ejército siempre ha resultado una medida inteligente, qué duda cabe

La celebración de la navidad es, por consiguiente, un asunto controvertido, especialmente entre los cristianos reformistas, que no ven en la Biblia indicación alguna al respecto. Es curioso observar cómo en la Ginebra de Calvino se multaba o encarcelaba a las personas por celebrar la Navidad. (También se golpeaba a las mujeres que llevaban la falda algo más corta o con un adorno de más, pero esa es otra historia). El Parlamento inglés de 1664, dominado por Oliver Cromwell, aprobó un proyecto de ley prohibiendo la Navidad, denominándola un "día festivo pagano". Esta prohibición se levantó en 1660, cuando "los puritanos" perdieron el poder. Por cierto, en Inglaterra sigue vigente una ley de 1551 que obliga a ir a la iglesia el día de Navidad "sin utilizar vehículo alguno". Ignoro la razón.


Pero entonces, en definitiva, ¿cuándo nació Jesucristo? Si de algo estamos seguros es de que no fue en invierno. El evangelio de San Lucas afirma de forma taxativa que "cuando Él nació, había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño” (Lucas 2.8). Esto jamás pudo haber acontecido en la región de Judea en el mes de diciembre, con heladas nocturnas y temperaturas muy bajas durante el invierno. Los pastores resguardaban sus rebaños a mediados de octubre y no los exponían a la intemperie hasta bien entrado el mes de marzo. Por tanto, como muy pronto, Jesús nació en primavera.

Pero vayamos acabando, no sin antes mencionar algunas curiosidades y anécdotas relativas a elementos típicos de estas fechas:

Papá Noel o Santa Claus tiene su origen, según la Enciclopedia Británica, en San Nicolás, obispo de Mira. Hay una leyenda leyenda según la cual "regalaba clandestinamente dotes a las tres hijas de un ciudadano pobre, lo cual dio origen a la costumbre de obsequiar regalos en secreto la víspera del día de San Nicolás (6 de diciembre), fecha que después se cambió al día de Navidad”. En otros lugares, como España, los regalos los traen los Reyes Magos, lo cual resulta francamente inconveniente para los niños, porque sólo tienen dos días de vacaciones de Navidad para disfrutarlos. Pero, traumas infantiles y polémicas aparte, un dato: le propongo que busque el nombre de los Reyes Magos en los evangelios canónicos. No los encontrará. Melchor, Gaspar y Baltasar aparecen en el apócrifo evangelio armenio de la infancia. También es el protoevangelio de Santiago el que nos informa de que el Niño Jesús estaba acompañado de un buey y una mula. Los evangelios apócrifos, prohibidos por la iglesia, nos aportan por consiguiente detalles o anécdotas que damos por absolutamente ciertas.

En todo caso, sepa que la imagen del Santa Claus como un obeso bonachón de barba blanca y vestido de rojo NO obedece a una campaña publicitaria de Coca-Cola de principios de siglo. Hay antecedentes claros desde, al menos, 1863, en dibujos del celebérrimo dibujante germano-estadounidense Thomas Nast, y en autores anteriores. Se utilizaba el color rojo y, en ocasiones, el verde. Lo de la Coca-Cola es, simplemente, una leyenda urbana. Como mucho, la publicidad de Coca-Cola sí ayudó a fijar una imagen y un color como definitivos e incontestables.

Muy antigua resulta, sin embargo, la tradición de decorar un árbol. Los romanos ponían en los árboles máscaras del dios Baco para que los protegiera. En diciembre, durante las saturnales, colgaban golosinas y cerezas rojas, que luego se convirtieron en bolas de colores, como tributo al dios sol. Prácticamente al mismo tiempo, las tribus germanas adornaban un árbol con antorchas el 25 de diciembre, y cantaban y bailaban a su alrededor.

El belén, por su parte, es una costumbre más antigua de lo que se cree; hay claras menciones a representaciones del nacimiento de Cristo en monasterios alemanes desde muy antiguo,  y desde la época faraónica estamos acostumbrados a ver pequeñas figuras de barro que representan escenas cotidianas, como las que se muestran en el museo Metropolitano de Nueva York. Cumplían con una función religiosa: acompañaban a los cadáveres en sus tumbas para servirlos en la otra vida.



Sin embargo, para muchos, el belén es una invención de San Francisco de Asís, que representó en 1224 una escena del nacimiento de Jesús utilizando personas reales. Lo cierto es que, durante siglos, los belenes estuvieron restringidos prácticamente a los monasterios franciscanos y los conventos de las Clarisas. Mucho más tarde, durante el siglo XVIII, el monarca napolitano y luego español, Carlos III, popularizó la construcción de belenes, gracias en buena manera a su esposa alemana María Amalia de Sajonia.

Mucho antes, en plena edad media, surgen los primeros poemas en romance castellano. Fueron coplas cantadas por los habitantes de las villas sobre temas navideños. Son los Villancicos, o "canción de villanos". Estas coplillas navideñas se hicieron muy populares durante el siglo XVIII y XIX.


Según algunos, también del siglo XVIII proviene un dulce que representa la Navidad: el turrón. Su origen habría que buscarlo en 1715, en el asedio de Barcelona durante 14  largos meses por las tropas de Felipe V durante la Guerra de Sucesión. Un pastelero, de apellido turró (o Turrós), pergeñó una manera de producir un alimento altamente nutritivo y que no se estropeara fácilmente. Pero, si hemos de ser fieles a la verdad, lo cierto es que hay referencias fidedignas sobre este alimento desde, al menos, el siglo XV; y es casi seguro que se trata de un invento procedente de Arabia.

Y, por último, de nuevo Carlos III; en realidad, su ministro de hacienda, el Marqués de Esquilache, quien funda la lotería de Navidad. El primer sorteo se celebra el 10 diciembre de 1763, basado en el juego napolitano de lotto. Por cierto, un dato que asombra: los niños del colegio de San Ildefonso participan en el sorteo desde 1771 hasta hoy en día. El primer niño en cantar un gordo se llamaba Diego López.  

Mañana es el sorteo: mucha suerte.

Y feliz Navidad a todos. 

Antonio Carrillo


lunes, 19 de diciembre de 2011

Historias de edificios

Flatiron, o la lujuria del viento





El edificio Fuller se terminó en 1902, y enseguida se convirtió en un icono de Nueva York. En la confluencia de la quinta avenida y Broadway, Daniel Burnham, arquitecto de la escuela de Chicago, se encontró con un reto difícil: el solar tenía una forma triangular, con uno de sus ángulos especialmente estrecho.

Como resultado, la ciudad vio asombrada cómo se erigía un edificio estilo Beaux-Arts enorme, con 87 metros de altura y forma de cuña, con elementos decorativos renacentistas italianos y franceses en si fachada. En su extremo redondeado, el Fuller sólo tiene una anchura de dos metros, y asemeja a una enorme columna griega. Sin duda, es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. 

Su tamaño y su extraña forma provocó que los ciudadanos apostaran sobre cuándo lo derribaría el viento y dónde acabarían los escombros. Además, le dieron el apodo de "Flatiron", por su parecido a las planchas domésticas de principios de siglo. Con ese nombre se conoce hoy en día.

Hay una anécdota muy divertida: la forma aerodinámica del edificio produjo un enorme efecto túnel de viento calles arriba. En efecto, el viento soplaba con gran fuerza, y levantaba las pesadas faldas de las damas, mostrando sus tobillos.

Nos encontramos a finales del puritanismo victoriano que protagonizó el siglo XIX, y los tobillos de una mujer resultaban, por decirlo suavemente, francamente turbadores. Ello produjo que, a lo largo de la calle 23, se apostaran una cantidad considerable de "mirones". Finalmente, la policía tuvo que intervenir, apostando un contingente en la zona y expulsando a los hombres. De esta acción nació la famosa expresión neoyorquina "Twenty-three skiddoo" (“largarse de la veintitrés”), que hoy se utiliza en los estadios para burlarse de los seguidores del equipo rival.



La casa danzante de Praga






The Dancing House, o casa danzante, es una edificación extremadamente "peculiar" del año 1996, obra de Vlado Milunic y del famoso Frank O. Gehry, el arquitecto autor del museo Guggenheim de Bilbao. 

En 1994 el ex primer ministro checo Vaclav Havel era dueño de una casa junto al río Moldava, y decidió aprovechar un solar colindante que había quedado vacío tras los bombardeos de 1945. Enseguida el banco ING se unió al proyecto, al que destinó una importante cantidad de dinero. Contactaron con el arquitecto Jean Nouvel, el cual rechazó el encargo debido a la escasa superficie construible del solar; Frank Gehry, sin embargo, sí aceptó la colaborar con Milunic, arquitecto de Havel.

La intención de ambos arquitectos era la de crear un edificio que, desde cualquier perspectiva, diera la impresión de estar bailando. Para ello, diseñaron un edificio lleno de curvas. De hecho, se la denominó en un principio “Fred y Ginger”.

La casa desató desde el principio una enorme polémica entre partidarios y detractores; éstos últimos le pusieron el sobrenombre de “Drunk House". Es fácil adivinar el porqué.

Hoy podemos afirmar que los partidarios de la casa danzante han ganado la batalla, y la casa es un icono del orgullo de una Praga moderna. De hecho, el año 2005, el Banco Nacional Checo emitió una moneda de oro en honor a esta casa, conmemorando el lema “10 siglos de arquitectura”. Y, aunque resulte asombroso vistas las imágenes, los que la han visto aseguran que, de alguna manera, esta amalgama de curvas en absoluto desentona con el resto de edificios que embellecen las orillas del Moldava.





Una casa estrecha defendida a bastonazos




Calderón de la Barca era un autor de prestigio y persona de rango en el Madrid del siglo XVII, y le correspondía vivir en la calle más importante: la calle Mayor. En el número 61 vivió Calderón durante dieciocho años, hasta su muerte el 25 de mayo de 1681 (apenas a 20 metros de donde estamos escribiendo estas líneas). 

La casa en sí merece una visita. Es conocida como "la casa estrecha", debido a sus reducidas dimensiones; tiene una fachada de apenas 4 metros y 36 centímetros de ancho, que permite albergar un único ventanal a la calle. 

La casa tuvo como adalid y defensor a la figura de Mesoneros Romanos, cronista oficial y bibliotecario perpetuo de la Villa de Madrid. En 1859, un grupo de obreros se disponía a derribar la "casa estrecha", como se había hecho con la mayoría de las casas del XVI y XVII. Pero hete aquí que los operarios se encuentran en la entrada a un individuo esperando a la entrada de la casa. Comienza a exhortarlos a gritos para que abandonaran su empeño y, dado que sus peticiones no surtían efecto, blandió su bastón y salió corriendo tras los aterrados obreros calle abajo. El 28 de octubre de 1859 Mesoneros logró que se inaugurara una lápida conmemorativa de mármol blanco, ubicada en el muro exterior de la primera planta, en la que reza esta sencilla leyenda: "Aquí vivió y murió Don Pedro Calderón de la Barca".

Unos años más tarde la casa sufrió una profunda remodelación; pero su tamaño sigue siendo el mismo, y la lápida conmemorativa sigue en su fachada.

Y para acabar, ya que de una casa minúscula hemos hablado, veremos tres excesos:


Wynn Resorts: el exceso I




Hay dos organismos de calificación que ofrecen una valoración de la categoría de los hoteles: Mobil (estrellas) y AAA (diamantes). 

Sólo hay un hotel con casino en el mundo que puede enorgullecerse de tener cinco estrellas Mobil y cinco diamantes AAA: el Wynn Resorts. De hecho, fue el primer hotel cinco estrellas en Las Vegas.

Este monstruo mayor que 500 campos de fútbol dispone de 2.716 habitaciones, miles de villas privadas, casino, centro de convenciones, playa privada (en el desierto), centro comercial, campo de golf, espectáculos, deportes de todo tipo, incluso acuáticos... y todo lo que pueda imaginar.

Pero si lo traemos a este espacio es porque, en algunos foros, se lo considera el edificio más caro del mundo. Su construcción costó 2.700 millones de dólares del año 2005, unos 1.970 millones de euros.


Kingdom Tower. El exceso II



En abril de 2011 el gobierno de Arabia Saudí dio la noticia: la firma de arquitectos Adrian Smith+Gordon Hill llevará a cabo la construcción en Jeddah de la Kingdom Tower, el mayor edificio del mundo, una construcción de 1.000 metros de altura que costará unos 900 millones de euros y estará finalizada para el año 2016. Forma parte de un proyecto de transformación de Jeddah en el que se invertirán 14.000 millones de euros.

Para que se haga una idea, si la Kingdom Tower fuera un edificio corriente, tendría 366 pisos de altura. ¿Se imagina un ascensor con 366 botones que pulsar?

En realidad no se va a ocupar la superficie completamente: los últimos metros se reservarán para los equipos de mantenimiento y energía. Se calcula que, a una velocidad de 6 metros por segundo, los ascensores tardarían 4 minutos en llegar al ático. En principio, lo ingenieros desaconsejan subir más rápido: los pasajeros se marearían.

Esto plantea en principio un problema de normativa. Por ejemplo, en España la norma EHE 08 establece que ningún pasajero puede pasar más de 60 segundos en un ascensor. ¿Cómo se soluciona este problema? Ocupando ascensores en tramos de 59 segundos, y tomando otros ascensores las veces que haga falta; es decir, para llegar a lo alto de la Kingdom tower habría que hacer a menos cuatro “trasbordos”.

Ahora bien, los arquitectos han anunciado que el edificio contará con 59 ascensores que subirán a una velocidad de 10 metros por segundo, y que serán necesarios apenas dos minutos para llegar a la cima, sin paradas. Habrá que esperar para saber la tecnología que utilizarán en este macroproyecto.


La fábrica Boeing. El exceso III



Boeing es el primer fabricante de aviones del mundo, y su sede central se encuentra en Chicago.

La compañía fue fundada en 1916 por William Edward Boeing, un estudiante de Yale que se había hecho rico con el negocio de la madera. Sus conocimientos técnicos sobre estructuras de madera resultaron de gran utilidad a la hora de construir aviones en los inicios del siglo XX. Los inicios, como suele ser normal en estos casos, fueron humildes: la compañía se fundó en un viejo granero hecho de madera que recibía el nombre de “el granero rojo" (Red Barn). En la actualidad es un museo.

Hoy en día, la principal fábrica de Boeing, la factoría Everett, inaugurada en 1967, abarca un área de 398.000m2 con un volumen interior de 13,3 millones de metros cúbicos y un perímetro de 3,5km. Es el mayor espacio cerrado del mundo, y en él se han fabricado 3.000 aviones, fundamentalmente el inmenso 747 Jumbo. En este lugar trabajan 25.000 empleados. 

Lo mejor es poner un ejemplo: podríamos colocar el parque Disney de California en su interior, y aún sobraría espacio. Es un espacio gigantesco, en el que se montan enteros algunos de los mayores aviones del mundo.

Para poder introducir las grandes piezas que viene pre ensambladas y luego sacar los aviones finalizados, el edificio dispone de 6 puertas de 25m de alto por unos 100m de ancho.

Antonio Carrillo