viernes, 7 de diciembre de 2012

Tesoro de palabras



Cuando conocí a mi esposa, dio comienzo una actividad frenética.

No piensen mal. Me refiero a que yo, el licenciado, presuntamente culto y al que se presumía un léxico extenso, un día sí y otro también acudía al auxilio de mi biblioteca para consultar un diccionario.

Me gusta aprender palabras nuevas, y con la que sería mi mujer todos los días me aturdía una expresión desconocida. "Te vas a engollipar", me recriminaba en la mesa; "está el coche que parece una zahurda"; "vamos a comprarle al niño una alcancía"...

Al principio protestaba: "esa palabra no existe" ¿Cómo puede existir algo como "engollipar"?  

Pues existe, con palabras tan bellas como "alferecía", "reverbero" o "alcauciles".

Mi mujer se ha educado en Cádiz, y su vocabulario es de una riqueza sorprendente. Infinidad de palabras de procedencia árabe (la mayoría con una sonoridad fascinante) y localismos de uso cotidiano le permiten alcanzar coloridos matices en la manera como se expresa. Su habla tiene viveza, un brillo propio.

El licenciado escucha embobado la más de las veces. Y aprende.

Con mi suegra, que dejó la escuela a los ocho años, estoy fascinado. Para alguien que ama las palabras su magisterio es una bendición.

En otras zonas de España, y muy especialmente de América, conviene prestar atención a la increíble variedad de nuestra lengua. Porque he observado, con enorme preocupación, que las nuevas generaciones reniegan de su acervo cultural, adoctrinadas por televisiones monótonas en su expresión y reincidentes en el error, por mensajes de móviles en los que la palabra se vuelve cicatera y gris.

Lo que siguen son un puñado, un tesoro de palabras. Un aire fresco de expresiones, andaluzas la mayoría. Testimonios del habla de mi esposa.

Y de mis padres.


Zurrapa: posos del café

Mascá: puñetazo

Alcauciles: alcachofas

Aguaviva: medusa.

Zahurda: cochinera, pocilga.

Engollipar: atragantar.

Entenguerengue: inestable, frágil.

Aljocifa: trapo

Candela: fuego 

Tintibalero: libélula en zonas de Sevilla

Avío: Ingredientes de una comida. Conveniencia. Preparativo.

Angurria. Ganas de orinar.

Chimbiri: tenedor grande. Instrumento de campo para aventar. 

Jeringos: churros en forma de rueda

Pechá: una jartá, un montón de...

Damascos: albaricoque

Cisco: pedazos pequeños de carbón

Mollate: vino 

Copa: brasero bajo una mesilla

Jarametos: Objetos estropeados (Córdoba).

Acharao: avergonzado

Quinqué: reverbero, lámpara de petróleo

Barrilete: cometa en Cádiz

Pandero: cometa en Jerez

Anafe: hornillo portátil

Piconero: hacedor de picón.

Zapatazo: dolor grande de muelas.

Papo: vagina

Picón: carbón de origen vegetal que se utilizaba para generar calor en la copa.

Arrecío: con mucho frío

Bateta: fideos planos.

Rejo: alfombra de esparto, de forma redondeada, en la que se secaba la uva. 

Guarnío: lacio, pocho.

Jipato: harto, saciado

Ahilado: con el estómago vacío 

Chamarín: Pájaro. Estar atontado

Búcaro: botijo, pimporro

Enguipá: indicar, mirar.

Cebadura: rozadura en la piel. En América, cantidad de hierba que se le echa al mate.

Morisqueta: burla con el rostro.

Papahuevos. Llevar a alguien "en borricate"; subido a los hombros

Corcujo: costura mal hecha, que provoca un bulto.

Castora: (Chipiona) chato de vino. Sombrero de copa.

Gurrina: pene

Carzo: zancadilla

Cachorreñas: naranjas ácidas, lentitud, tipo de sopa.

Enmorecer: perder aliento por un llanto intenso

Pero: manzana verde

Hocino: hoz

Cuajao: tranquilo.

Esperriao: desperdigado

Mosqueta: sangrar por la nariz

Carrucha: polea 

Chinche: chincheta.

Jardazo: caída

Escardar: escocer la parte interior de los muslos

Durazno: melocotón

Zosqui: coscorrón

Escantillado: escarmentado.

Fullero. Tramposo

Bojiga: pompa en la piel

Esnortado: persona ida, que ha perdido el norte.

Jindama: miedo

Zoberado: altillo en los campos

Cacaruca: guasa, malaje.

Sieso: antipático, culo.

Enguachisnao: empapado

Cucharrena: espumadera

Cerillos: fósforos, cerillas.

Reverbero: quinqué

Alferecía: convulsiones, soponcio.

 Cerete: ano

Chícharos: guisantes (Jerez) alubias (Sevilla)

Caliche: trozo de cal desprendida de la pared. Se utilizaban en la postguerra como complemento alimenticio, para recuperar el calcio. También se cortaban hemorragias con los caliches.

Alcancía: hucha

Casapuerta: Zaguán

Antonio Carrillo

7 comentarios:

  1. Llego desde Lima, Perú. A mí también me encanta la variedad que tiene nuestro idioma.
    Me ha sorprendido ver palabras que consideras como de poco uso en tu lista que son de uso común en el Perú. Alcancía, por ejemplo. Hucha la aprendí viendo programas españoles. Y candela por fuego.
    Saludos desde Lima.

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  2. Antonio! Pero que cosas dices! Que en tu lista /al menos la mitad/ es usada a diario a diestra y sinientra en Buenos Aires! Que no la usen ustedes en Madrid, vaya y pase, pero parece que los de Cadiz y los de Buenos Aires al menos, tenemos mucho en comun. ¿No será que como siempre, los de la capital estan al revés que lo de la provincia? Ja!


    Y eso que no estoy contando el "ladino" o "sefardi" , que esa es otra historia. Esta es la lista identica de tu musa inspiradora, y la mia :


    alcancia
    alcauciles
    reverbero
    aguaviva
    candela
    damasco
    barrilete
    anafe
    cebadura
    chiche
    durazno

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  3. ¡Qué encantador es el idioma!
    Igual, podríamos agregar vocablos regionales argentinos que difícilmente estén en los diccionarios......
    Abrazo cordial a todos.

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  4. ¡Me encanta la entrada! He nacido en un pueblo cercano a Jerez y uso muchas de las palabras que has puesto aquí. Algunas no las utilizo diariamente porque vivo en Barcelona y mi novio es de Málaga pero con solo hablar con mi madre por teléfono vuelven a brotar :) Y a mi novio le encanta que todavía hoy, después de casi diez años juntos, le siga sorprendiendo con alguna palabra nueva.
    Saludos y gracias por compartir,
    Mari Luz

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  5. ... y es gracioso pensar que "alcaucil" según el Diccionario del Lunfardo Argentino, se utiliza para decir "alcahuete". Y la entrada de Alcaucil del DRAE ya incorporó el término como argentinismo vulgar definiéndolo como: soplón, delator.
    Y siempre estamos hablando del idioma español. ¿Habrá otro tan rico en variantes?... el chino, tal vez...

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  6. Soy Gaditana y es un orgullo para mí, ver que sigue habiendo alguien tan abierto de mente como para apreciar la variedad y la riqueza del léxico español. Cansada estoy de que me corrijan o se rían cada vez que digo alguna de esas palabras. Por una vez no soy yo la que las defiende y las busca en el diccionario, como buena amante de las letras que soy,para demostrar que no es incultura sino riqueza léxica lo que existen en Cádiz y en tantas otras partes de Andalucía. Con muchas de esas palabras, sigo sorprendiendo a mi novio después de tanto tiempo. Muchas gracias por compartir y un saludo.
    Nieves.

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  7. Genial tu entrada, Antonio. Muchas gracias. Preciosa la riqueza de los idiomas.

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