viernes, 13 de abril de 2012

El riesgo de ser diferente: 1907 (pintura), 1908 (música) y 1909 (arquitectura)





Dedicado a Carolina Rodrigo, duende del MOMA.


Los europeos de principios del siglo XX tenían razones para sentirse moderadamente optimistas. El último conflicto de importancia, la guerra franco-prusiana, había finalizado en 1870, y una generación desconocía el horror de la guerra (salvo excepciones, como España). Por primera vez en milenios, desde los tiempos de la pax romana, las madres y esposas dormían tranquilas: sus hijos y maridos no luchaban en tierras lejanas, en parajes sembrados de tumbas sin nombre.

Se vivía un empuje económico y tecnológico impresionante; hablamos de una época en la que los trenes y automóviles acortan distancias, en la que el hombre ha aprendido a volar, algo con lo que siempre ha soñado; domina la electricidad y vislumbra con vértigo la verdadera dimensión del universo. En Alemania se ensaya con éxito un primer estado del bienestar, en Francia se avanza en el descubrimiento de vacunas que salvarán millones de vidas y en Estados Unidos se alzan orgullosos los primeros rascacielos. Se ha explorado el planeta hasta sus últimos confines, se alcanzan los dos polos, y el futuro se adivina lleno de retos apasionantes, todos al alcance de la mano. El ser humano se cree capaz de alcanzar las estrellas, y se sabe capaz de fotografiarlas. Se instalan las primeras escaleras mecánicas, se fabrican automóviles en cadenas de montaje, en Jerez de la Frontera (donde tengo familia) se inaugura en 1890 el primer alumbrado público por electricidad de España...

El rigor victoriano parece difuminarse lentamente frente al empuje de esta ola de optimismo y modernidad. Un ejemplo lo tenemos en la moda; falta poco para que Cocó Chanel libere a la mujer del corsé. Se inventa el sujetador, las faldas se pegan al cuerpo y se acortan mostrando los tobillos; es una generación de mujeres que, por primera vez, parecen dispuestas tener voz propia. Se inician los movimientos sufragistas.

Nace un nuevo estamento social fruto del desarrollo tecnológico, la mecanización del trabajo y la potenciación del sector terciario: la clase media. Empieza a definirse un cuerpo demográfico formado por profesionales liberales, funcionarios, administrativos o técnicos cualificados que demandan servicios y ocio. La cultura, en sus más variadas manifestaciones, deja de ser un club privado con acceso restringido a la clase alta. El arte se expande voraz hacia estos estratos sociales de reciente creación. Es una sociedad de excedentes, de seguridad y bienestar. De medios de comunicación globales, de cables tendidos a lo largo del Atlántico, de cabinas telefónicas, de salas de cine.

Y, sin embargo, todo fenómeno social oculta siempre otro rostro, apenas perceptible. El hombre que viaja a velocidades inimaginables, que fabrica en cadena más y más objetos de consumo, se ve saturado por demasiados estímulos, demasiada información. Todo va demasiado rápido, apenas si se dispone de tiempo para asimilar (para incorporar a sí mismo) tanta novedad. La cultura, en concreto, se vuelve objeto de mercadeo, se homogeneíza. En palabras de Stravinski, “Sobresaturados de sonidos, las gentes caen en una suerte de embrutecimiento que les quita toda facultad de discernimiento y les vuelve indiferentes a la calidad”. La masificación sin formación implica pasividad, alienación. Humberto Eco lo expresa con crudeza: "Las persuasiones ocultas y las excitaciones subliminares de todo género, desde la política a la publicidad comercial, hacen palanca sobre la pacífica y pasiva adquisición de “buenas formas” en cuya redundancia, sin esfuerzo alguno, se apoya el hombre medio."

De alguna manera, la sociedad busca remedio al vértigo, al miedo que le provoca el vacío laico de sólo tener. Las personas viven esclavizadas a férreas cadenas de producción que buscan eficacia, resultados. Ellas mismas se vuelven dependientes de este espejismo consumista y tecnológico. En realidad, cunde una cierta sensación de fatalismo en el plano humanístico: ¿cómo superar el sistema filosófico planteado por Kant? ¿Cómo asumir el vértigo del subconsciente freudiano? ¿Acaso se puede componer una sonata mejor que Beethoven, orquestar mejor que Mahler; qué ópera puede superar la fuerza e intensidad de Wagner? ¿Qué teatro podría competir con Shakespeare? Tenemos el cine, una música rítmica nueva que puede bailarse, la radio vendrá pronto; y la ciencia teórica nos abre una puerta a la relatividad que cambiará la percepción misma de la realidad ¿No es acaso suficiente?

No, no lo es. Mientras una mayoría se rinde a la publicidad, al consumo y la tecnología, a las "buenas formas", unos pocos protestan, se agitan incómodos, buscan alternativas desde el arte. ¿Por qué son una minoría? Porque sólo un puñado de individuos son inmunes a la manipulación social. Lo cierto es que la protesta de la mayoría, cuando regresa el fantasma de la guerra y el hambre, con más fuerza que nunca, adopta formas burdas, poco creativas. Le debemos a Filippo Tommasso Marinetti el "Manifiesto futurista", publicado en Le Figaro en 1909: una proclama en la que toma cuerpo la ideología fascista: "Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril (...) y el puñetazo". "Queremos glorificar la guerra –única higiene del mundo– el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las bellas ideas por las cuales se muere y el desprecio de la mujer". "Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo, y combatir contra el moralismo, el feminismo y contra toda vileza oportunista y utilitaria".

En España se gritó impunemente: "¡que muera la inteligencia!"

El hombre medio, adocenado, se dejará llevar por corrientes totalitarias, tanto de izquierdas como de derechas, para luego volver a caer arrepentido y dócil en el cálido abrazo del capitalismo feroz, el verdadero Leteo del siglo XX. Siempre conducido, manipulado, una masa conformista y miope.

Pero lo decíamos antes: en la agitación de unos pocos sí hay arte, palpita el humanismo inconformista. ¿Son una minoría? Siempre lo han sido. Adorno afirma que la creación, hoy más que nunca, debe permanecer aislada e ininteligible. El arte nunca será fácil ni democrático; ni comprendido. La cultura no puede ser light; exige esfuerzo, concentración y tiempo. El entretenimiento puede tener fundamento en la música, la literatura o la imagen; pero una canción pop o un best-seller suelen ser efímeros, fácilmente digeribles. La minoría vanguardista que responde a este reto de búsqueda no busca reconocimiento, ni le facilita la tarea al público. A menudo son menospreciados, vilipendiados por los que exigen una digestión suave del arte. Sólo el tiempo hace justicia con ellos.

Lo que sigue son tres ejemplos de valor. Tres personas que asumieron el riesgo de ser (y crear) diferente:


1907, pintura

El 10 de diciembre de 1896, Alfred Jarry estrena la obra "Ubú rey" en el Théâtre de L'Oeuvre de París. Es una fecha importante: esa noche nace el teatro del absurdo, una manifestación surrealista que renueva no sólo el lenguaje (la obra comienza con la palabra "merdre"), sino también el vestuario, gestualidad o puesta en escena. El estreno fue un auténtico escándalo, con abucheos y vítores. Sólo se representó en dos ocasiones.

Alfred Jarry se creyó su propio personaje, y vivió una vida desordenada, frenética. Montado en bicicleta y borracho, a menudo se le veía disparar una pistola que portaba en el cinto. Cuando murió, nueve años más tarde, al preguntarle por su último deseo, pidió un mondadientes. Absurdo hasta el final.

Un joven amigo y admirador, pintor español de cierto nombre, heredará su pistola. Se muestra inquieto. Ese mismo año (1907) ha terminado una obra extraña, atrevida y desconcertante. El pintor se llama Pablo Picasso, y acaba dar las últimas pinceladas a su cuadro "Las Señoritas de Aviñón".

Picasso llevaba meses estudiando esta pintura, esbozándola. Como es costumbre en el artista, realiza múltiples bocetos en los que cambia personajes, fondos y perfila detalles. En total son más de 800 estudios. La obra no es fruto de la improvisación, pero resultó tan desconcertante que sólo se la enseñó a sus amigos más próximos, que mostraron su sorpresa. Algunos se burlaron, y una mayoría le pidió que recapacitara.

Aunque no fue entendida, esos primeros amigos se encontraban ante la primera obra cumbre del siglo XX, la joya del MOMA de Nueva York. Sin embargo, fue vendida en 1924 por poco dinero.

Les propongo algo. Observen estos dos rostros.

El primero se corresponde al rostro de una mujer íbera. Hay belleza en él, sensualidad serena y orgullo. Lo reconocemos enseguida, nos es cercano; y aunque se trate de una forma plana, sin fondo, éste se adivina.

El segundo es una máscara violenta, fracturada, situada sobre un cuerpo vuelto de espaldas, en una postura anatómicamente imposible. Y, sin embargo, no nos extraña del todo.



Hay algo atávico que nos permite encontrarle un sentido a sus ángulos oscuros, a una anatomía del rostro inadecuada. Del mismo modo que un cuadro expresionista cobra sentido desde la distancia, esta imagen bucea en nuestra psique y nos parece posible que una mujer se represente de esta manera nueva, diferente. Es un rostro turbador, el de una máscara africana congoleña.

¿Cómo es posible que en un mismo espacio se represente un rostro íbero y un esbozo de máscara africana, y que el resultado tenga un mínimo de coherencia?

Picasso nos adentra en el cubismo, un espacio inexplorado, y consigue integrar sus ángulos planos en un continuo desde la ortodoxia. Las señoritas de Aviñón muestran un tránsito desde lo conceptual a lo abstracto, de izquierda a derecha, fluyendo en un único espacio. Vistos los dos rostros por separado parecen irreconciliables; pero es Picasso, y en su obra la vanguardia más furibunda busca inspirarse en clásicos como El Greco. ¿Acaso no perciben su influencia en las figuras estilizadas y anhelantes? La ruptura no es tanta; pero cuesta percibirlo.


Este cuadro transpira inteligencia, curiosidad e intuición.

Al final de sus días, Picasso será el primer artista vivo cuya obra cuelgue de los sacrosantas paredes del Louvre, el mejor museo del mundo.


1908 Música

Un año más tarde, en la Viena de 1908, un discípulo de Mahler provoca otra sacudida en el arte, en esta ocasión en la música.

Desde el año 1600 toda la música nacía de una tonalidad, de un determinado sonido. Aunque los grandes maestros fueran capaces de abandonar esta tonalidad durante la obra, siempre se acababa con la tónica. Su fuerza de atracción era insuperable (la palabra griega "tonos" significa tensión)

En ocasiones los compositores se embarcaban en viajes arriesgados lejos de la tónica. En "la perla negra" de Bach la mano derecha alcanza unas pocas notas disonantes, extrañas. Chopin (con el último movimiento de la "sonata 35") o Liszt se atreven a jugar con los límites de la tonalidad. El cromatismo de Wagner en "Tristán e Isolda" provoca incertidumbre, y Mahler confunde al oído con el uso de la "tonalidad progresiva"; sus sinfonías (salvo la primera y sexta) comienzan y finalizan en distintas tonalidades. Ello provocó que su obra fuera, en ocasiones, objeto de una crítica feroz.

Sus alumnos Arnold Schoenberg, Berg y Webern fundaron la Segunda Escuela de Viena, y era sólo cuestión de tiempo que uno de ellos se atreviera a "atentar" contra la tonalidad. El valiente que dio ese paso fue el más brillante de los tres: Schoenberg. En 1908 estrena con gran escándalo su "cuarteto para cuerdas número 2", y ya nada será igual: en su cuarto y último movimiento no hay una armadura de clave al inicio del pentagrama. Schoenberg se adentra así en el llamado "atonalismo libre", y 300 años de discurso armónico saltan por los aires. Es curiosa la semejanza con Las señoritas de Aviñón; en ambas obras se entrelazan tradición y vanguardia en una sola pieza.

¿Qué impulsó a Schoenberg a realizar algo tan atrevido? La obra tiene una intensidad tremenda, y en los textos (es inusual, pero los dos últimos movimientos incluyen una pieza para soprano) se puede escuchar frases como: "los árboles y caminos que amaba se desvanecen". Schoenberg era un hombre culto, sensible, y pasaba por una situación personal terrible: su esposa Mathilde lo engañaba, y el asunto fue de dominio público cuando abandonó a su marido y sus hijos. Sin embargo, la obra lleva como dedicatoria "a mi esposa".

Schoenberg, al igual que Picasso o Stravinsky, era un estudioso y un profundo conocedor de su arte. Lo demuestra el que pocos años más tarde publicara uno de los mejores tratados de armonía jamás escritos. Admiraba la música del XVII y XVIII. Pero sentía un impulso irrefrenable a liberar la melodía del compás y tono. Su música buscaba provocar una incertidumbre en el oyente, que a menudo se pierde sin la referencia de la tónica. No hay un grado armónico, no hay una "dominante"; ni tan siquiera contamos con la ayuda de una "nota sensible" que nos empuje hacia un centro tonal que calme tanta tensión.

Tal música, tal ejercicio de libertad (y en el caso del dodecafonismo, de rigor técnico) es, por decirlo con franqueza, insoportable si no se tienen grandes conocimientos musicales o una sensibilidad muy acendrada hacia lo contemporáneo. La música clásica moderna está al alcance de muy pocos; la gente no conoce ni una sola pieza atonal, pero cualquiera reconoce el "Concierto de Aranjuez" ¿Por qué?

Nuestro cerebro reconoce las armonías como propias, es capaz de anticiparse a un sonido; la estructura musical tiene una lógica que compartimos y necesitamos. Cuando falta, cuando el sonido se desestructura, lo que nuestra cloquea percibe es caótico, desorganizado. Por eso - lo confieso - no me gusta el sonido de Schoenberg, me exige demasiado; prefiero mil veces solazarme con el "Stabat Mater" de Poulenc, un autor denostado y calificado a menudo como mediocre. Su música me provoca emociones que nada tienen que ver con la desazón que sobreviene con la música de Stockhausen, Stravinski, Boulez o Holler. Les adjunto el video de la primera parte:

Y, sin embargo, reconozco que el problema es sólo mío. Quiero decir: Schoenberg no es un fraude ni estaba equivocado; el tiempo le ha dado la razón. El problema radica en mi imposibilidad técnica para entender la profundidad estética, la belleza interna que sin duda manifiesta su obra. No me gusta lo que no entiendo, y es importante en este punto ser humildes: es una lástima que, por desconocimiento, no pueda disfrutar de la música que se compone en la actualidad, pero jamás patearía ni silbaría en un concierto simplemente porque no entiendo lo que oigo. Envidio de veras a las pocas personas que conozco capaces de disfrutar de Mozart y de Berg por igual; maestros como Gordon Burt, cuyo íntimo conocimiento de la música le permite tales prodigios.

¿Les suena elitista lo que digo? Lo es ¿Cuánta gente creen capaz de comprender en profundidad la obra de Kant? Mucha menos de lo que pudiera parecer. Hay licenciados en filosofía que sólo alcanzan los estratos más externos de su pensamiento. Profundizar en Kant está al alcance de unos (muy) pocos. Schoenberg dejó dicho que “el arte es un mensaje para la humanidad, aunque no siempre está hecho para que lo entiendan todos”. Me sumo a esta declaración de principios; puede que no entienda a Schoenberg, pero su música, el avance que representa su investigación y su obra, representa un patrimonio del que me siento orgulloso. El que sea más o menos conocida no importa lo más mínimo.

El enemigo del arte es, en ocasiones, el propio artista, cuya búsqueda puede conducirlo al absurdo. Malevich creó en 1918 un cuadro denominado "Cuadrado blanco sobre fondo blanco", que se puede observar en la exposición permanente del MOMA. Es un lienzo blanco en el que aparece torcido un cuadrado blanco; nada más (y nada menos, me dirá un estudioso del arte moderno). Duchamp colocó un urinario en un museo de arte, y demostró que el marco en el que se expone la obra afecta a la esencia y percepción de la misma. En música, el mejor ejemplo nos lo ofrece John Cage. En 1952 compuso la obra titulada "4’ 33”. La partitura es una sucesión de símbolos de silencios. David Tudor, un famoso pianista, tuvo los redaños de interpretarla; imagínese la escena: el pianista aparece en el auditorio, saluda, se sienta frente al piano y se queda sin tocarlo exactamente 4 minutos y 33 segundos. Transcurrido ese tiempo, se levanta y vuelve a saludar.

¿Es esto arte? Por supuesto, es algo sujeto a debate. En la actualidad hay un intento de consensuar lo que es vanguardia y lo que es chabacanería. Pero es muy complicado definirse ¿Quién se atreve a patalear primero? La semana pasada vi en una exposición la obra de un artista reconocido. Consistía en tres vitrinas. En la primera había un folio de papel, y un letrero en el que ponía: "folio de papel". La segunda contenía un folio algo arrugado. En el cartel se leía "folio semiarrugado". Creo que se lo esperan: la tercera presentaba un folio arrugado en forma de bola. No hay sorpresas, el cartel ponía "folio arrugado".

De nuevo, ¿es esto arte? Debe serlo; no ha salido barato, y lo ha pagado un organismo público. Pero el asunto me plantea dudas. No por estar en una vitrina es arte ¿O sí? Hace tres años un periódico publicó el resultado de un curioso experimento. Situaron a Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, y a su Stradivarius (de nombre Gibson ex Huberman) valorado en 3,5 millones de euros, en el metro de Nueva York. El joven maestro estuvo tocando vestido con vaqueros durante casi una hora, y únicamente recaudó 32 dólares y 17 céntimos. No se detuvo a escucharlo prácticamente nadie. Su técnica prodigiosa pasó desapercibida entre la vorágine de gente camino del trabajo ¿No les sorprende? Me pregunto ¿qué sucedería si colgara enmarcado un dibujo de mi hijo de cuatro años en un museo de arte moderno? ¿Protestaría la gente por la engañifa? ¿Pasaría desapercibido?

No me atrevo a apostar.


1909 Arquitectura

Pero es momento de acabar: un año más, 1909, y otra obra única.

En el distrito berlinés de Moabit, nos detenemos a contemplar una fábrica. Se trata de la Fábrica de Turbinas AEG, obra de Peters Behrens.

Con el cambio de siglo, la arquitectura sufre una convulsión tanto en sus concepciones como en sus objetivos. El Modernismo había dejado una herencia en forma de adornos y ornamentos que atentaban contra el racionalismo y la funcionalidad del edificio en sí. Se intenta por tanto eliminar todo lo que no sea esencia (funcional), y surgen lemas como "la forma sigue a la función" o "menos es más".

El pragmatismo y la funcionalidad no están reñidos con la estética. Pero si se diseña un edificio, primero se debe analizar en profundidad su uso, sacar el máximo provecho del espacio y la luz; se debe responder con inteligencia a los retos que la tecnología y los hábitos de vida plantean: Le Corbusier, por ejemplo, alzará las viviendas sobre pivotes para así dejar espacio al automóvil, una presencia cada vez más importante. Otro asunto que conviene destacar es el uso de materiales constructivos antes denostados, como el hormigón armado o el acero, con una significación estética que los dignifica. Si ambos están en la esencia misma del edificio, ¿por qué ocultarlos? Y, finalmente, la arquitectura abordará los proyectos como una entidad completa que engloba el edificio en sí y sus elementos accesorios: mobiliario, complementos, etc. Entramos en una era de arquitectos diseñadores, que pretenden tener un control absoluto sobre todos los elementos estéticos de la obra.

La Fábrica de Turbinas AEG es un primer intento de plasmar este nuevo concepto de la arquitectura, un esfuerzo por crear arte aplicado, además, a algo tan humilde como una nave industrial. No había precedentes: un artista iba a hacer historia diseñando una fábrica. Pero además de ser magnífico en su forma y acabado, el edificio aportaría luz, ventilación, ergonomía y espacio. Es la esencia misma del movimiento racionalista, del cual Behrens fue un precursor: la fábrica no sólo es bella y armoniosa en su sencillez; además aporta unas soluciones que mejoran las condiciones de trabajo en su interior.

Unos pilares de hierro, roblonados en los encuentros, enmarcan vanos en forma de paredes de cristal translúcido que permiten la entrada de luz natural a un espacio interior diáfano y enorme: 127 metros. Se asemeja a un templo clásico. Funcional pero cuidado hasta el mínimo detalle, el arquitecto se define como creador y firma un espacio imponente. ¿Por qué una fábrica no puede ser bella, además de funcional? Behrens diseño la papelería, mobiliario, productos industriales, anuncios, accesorios…

Peters Behrens, un nombre desconocido para una mayoría. Pero déjenme decirles algo: en su estudio aprenden el oficio cuatro jóvenes arquitectos, Walter Gropius, Mies van der Rohe, Adolf Meyer y Le Corbusier.

El germen de la arquitectura del siglo XX se encuentra en una fábrica de turbinas, casi oculta entre árboles, al norte de Berlín.

Tres años consecutivos, tres formas de ser diferente, tres nombres: Picasso, Schoenberg y Behrens.

Tres dentelladas a la mediocridad.

Antonio Carrillo.

martes, 3 de abril de 2012

Historias del casete


La edad adulta es un largo periodo de certidumbres. Tras los embates de la juventud, y antes de que nos sorprenda la ancianidad (la ancianidad siempre aparece por sorpresa, creo haberlo dicho antes), la edad adulta es un extenso páramo de siembra y recolección. A estas alturas de la vida ya hemos definido lo que somos, quién nos acompaña en este tránsito y dejamos una impronta en forma de descendencia. Todo correcto y acorde a la norma y costumbre de nuestro lugar.

Somos adultos, nos ganamos el pan que nos alimenta, respetamos la ley y hacemos lo posible por ser coherentes.

Tendemos, asumámoslo, al apostolado. No en vano, nos convertimos en progenitores. Y se produce un fenómeno curioso: rememoramos nuestro pasado con un ápice de añoranza. "En mi época" es una expresión de adultos. Nuestro discurso se vuelve, entonces, costumbrista; y hay un velo de aburrimiento y paciencia en los ojos de nuestros hijos. Son las "batallitas de papá".

Recordamos la primera ocasión en que vimos una televisión en color, el primer PC de sobremesa (que no tenía sistema operativo interno, y cuyos disquetes eran enormes y flexibles), la novedad del vídeo Beta o VHS, el lujo en forma de aire acondicionado en el automóvil, el avance que supuso la dirección asistida, la comodidad del mando a distancia... "es increíble lo que se ha avanzado en 35 años", "en mi época los niños jugábamos más en la calle", "jamás se me hubiera ocurrido hablarle así a un maestro", etc.

Lo que sigue es un ejemplo de discurso costumbrista. Si tiene más de 40 años, éste es también su discurso, estoy seguro. Y tengo la certeza de que se va a reír. Si tiene menos de 30, le sonará a discurso de su padre. No se preocupe; le queda poco para llegar a la edad de contar sus propias "batallitas". Es inevitable.

¿Saben? En mi (nuestra) época no había CDs, sino discos de vinilo, llamados LP, y unos objetos asombrosos protagonistas de nuestra adolescencia: los casetes.

El otro día encontré uno en un cajón de casa.

Los casetes era la manera barata que teníamos los jóvenes de grabar y oír nuestra música. Los LP eran caros, y no
siempre nos gustaban las 10 canciones que contenían. Los casetes, esas carcasas
de plástico con una cinta magnética dentro, nos permitían disponer de más música, hasta dos horas, podíamos llevarla con nosotros gracias al walkman y hacían posible grabar la música que tenía un amigo o la que oíamos por la radio. El casete fue un compañero fiel durante muchos años.Un amigo al que casi hemos olvidado.


El cassette nos convirtió en expertos rebobinadores blandiendo un bolígrafo "bic cristal". Su superficie hexagonal encajaba perfectamente en los agujeros de las bobinas. ¿Recuerda cómo girábamos el casete en el aire, mientras sujetábamos el bolígrafo con una mano?

Había tres tipos de casetes: los normales, los de cromo y, últimamente, unos llamados de metal, carísimos, inaccesibles, y en los que apenas se producía ruido de fondo. Eran, eso sí, preciosos. Lo del ruido de fondo se solucionaba accionando la opción dolby; aunque nunca me convenció del todo: las grabaciones perdían brillantez y se producía una pérdida considerable en los agudos. Con el tiempo, las pletinas evolucionaron, y podías incluso encontrar los inicios de la siguiente canción de manera automática. Esto es algo que asombrará a un joven de hoy que escuche música en formato mp3. En nuestra época, hacia el pleistoceno medio, perdíamos mucho tiempo buscando una canción.

El "fader" era también una herramienta imprescindible. Gracias a él podías aprovechar al máximo la duración de la cinta, disminuyendo progresivamente el sonido los últimos diez segundos. Con el fader se hacía desaparecer la voz del locutor de radio, y parecía que te habías comprado las últimas novedades discográficas; esto era especialmente útil en las grabaciones para fiestas, en las que querías quedar (ante las chicas) como un tipo moderno.

Las cajas de los casetes nos enseñaron el concepto de reciclaje. Cambiábamos las partes posteriores y anteriores según se iban rompiendo (eran bastante frágiles), y lo normal era encontrar elementos sueltos y desemparejados por cualquier rincón de la casa. Que un casete se encontrara en su caja correspondiente constituía una rara excepción.Las cintas de 120 minutos se encasquillaban a menudo, y tenías el inconveniente de tener que apuntar todas las canciones en un espacio extremadamente pequeño. La letra, diminuta, se hacía ininteligible. Cuando se rompía la cinta, se podía volver a pegar con cinta celo. Pero era un trabajo de gran precisión, para que luego no hubiera atascos al enrollarse.

El casete nos acompañó en viajes interminables, en los tiempos en los que no había autovías y los viajes duraban diez o más horas. La guantera del coche era un amasijo de cintas (sin caja) que se identificaban con nombres a menudo crípticos: "cantautores I",
"instrumental IV", "Rocío Jurado y otras"... El coche de nuestros padres se engalanaba con las empastadas voces de Mocedades, las canciones de Mari Trini, Serrat o Alberto Cortez, Camilo Sesto o Perales. Durante años, la canción de autor y melódica impuso su dominio.

Pero los hijos fuimos creciendo, y se hizo necesario llegar a un entente cordial. El casete ha sido un elemento revolucionario fundamental para la juventud de los ochenta, y creo que no exagero si afirmo que el muro de Berlín se debilitó en parte por las corrientes de modernidad y transgresión que facilitaron, entre otros factores, el intercambio imparable de casetes y, con ellos, de música rock, punk, heavy...

En nuestra pequeña revolución doméstica algunas cintas se hicieron su hueco en
la guantera del coche: Mecano, La Unión, Secretos, Cómplices... todo convenientemente "light"; hasta que se produzco la crisis, provocada por mi hermano Iñigo, quien, con valor, defendió su derecho a que se escuchara su (otra) música. Todavía recuerdo el volantazo de mi padre cuando sonaron las primeras estrofas de "Extremoduro":

"Hizo el mundo en siete días
y Extremadura el octavo,
a ver qué coño salía;
y ese día no había jiñado." (sic)

El casete dominaba esos espacios siempre fascinantes que eran los bares de carretera. Lugares fronterizos, de carteles de toros o bufandas de fútbol, repletos de humo y tortilla, en los que uno podía encontrarse vitrinas en las que se vendían navajas, productos de la tierra (aceite, queso o chorizo) e, indefectiblemente, todo tipo de cintas. En modernos expositores giratorios, salvaguardados por un candado, se exponían casetes de lo más variado; Carmela, el Fary, Bertín Osborne o sevillanas. Además, uno podía encontrar cintas de humor de Eugenio o Arévalo, siempre bienvenidas.

Yo, cuando parábamos, lo primero que hacía era curiosear los casetes.

Por último, el casete era una eficaz herramienta de conquista. A una novia le regalabas una selección exquisita de música romántica, actual pero sensible; algo que diera una buena imagen de ti. Te esmerabas con la letra en el papel que acompañaba a la caja, y siempre rompías la breve pestaña de la parte superior, esperando que así no se pudiera volver a grabar encima. Esas cintas, como nuestro incipiente amor, estaban destinadas a ser eternas.

Afortunadamente, y dado el carácter veleidoso de las pérfidas féminas, la cosa se solucionaba fácilmente poniendo una cinta de papel celo en el hueco. Con esta solución tan sencilla, se podía volver a grabar. No era cosa de desaprovechar un casete. Por desgracia, no había celo para curar el corazón desengañado a los quince años.

En fin, eran tiempos de radiocasetes Sony, enormes y pesados, con dos pletinas, que utilizaban unas pilas gigantescas que duraban poquísimo. Eran tiempos de pasar horas eligiendo música frente al equipo familiar, calculando el tiempo. Tiempos de espera y paciencia, con una banda sonora magnífica: Alan Parsons, Supertramp, Vangelis, Police, E.L.O.,...

No eran tiempos mejores, ni mucho menos. Eran sólo distintos. Todos los tiempos son distintos aunque, en lo más profundo, supongo que todos se parecen. No tengo intención de caer en la fácil trampa de la nostalgia.

Pero... no sé. En esta era tan digital, de luces led y espacios virtuales, el casete lo recuerdo como un objeto enormemente orgánico. Veías la cinta transcurrir lenta, al igual que decaen los granos imperceptibles de un reloj de arena; y una rueda se empequeñecía mientras otra se engordaba...

Los discos compactos y blu-ray se encierran y giran en espacios
tecnológicos, misteriosos y ocultos; nada que ver con los discos de vinilo, en los que la aguja navegaba sobre minúsculos surcos, a dos velocidades: 33 ó 45 (los "maxi sencillos", más baratos, a 45 rpm, con sólo dos canciones).

Todo parecía ir a otro ritmo.

Pero es un espejismo. Seguro. El recuerdo de un tiempo pasado que no volverá.

Cualquier tiempo pasado... pasó.

Antonio Carrillo

miércoles, 21 de marzo de 2012

Desvaríos de un friki sobre la "Estrella de la Muerte".






Dedicado a mi sobrino Alvaro Carrillo, con seis años y ya futuro Friki.

Introducción

Los frikis son (somos) personalidades inmaduras que vuelcan su inseguridad e inconformismo en obsesiones infantiles como la ciencia ficción, juegos de rol, videojuegos o cómics. No somos mala gente, créame, ni representamos un peligro más que para nosotros mismos, al perder una cantidad importante de tiempo en construir maquetas descomunales que son la pesadilla de nuestras cónyuges.

Yo tengo un alma Friki. Lo confieso. Me sumerjo en las jugueterías viendo maquetas de naves espaciales, convierto cajas de embalaje de poliespán blanco en escenarios del Señor de los Anillos y leo novelas de ciencia ficción bien superados los cuarenta. Mi "frikismo" está relativamente sujeto; no me encierro en mí mismo todo el tiempo, no creo que existan los OVNIS ni me disfrazo para asistir al estreno de una película de Star Trek (pero casi).

Soy un Friki. Qué le vamos a hacer. Las fotos de este artículo dan buena fe de ello.

Y lo que sigue es un divertido homenaje que me hago a mí mismo. La mayoría de los datos están recogidos en multitud de foros a los que he acudido; fundamentalmente en http://es.starwars.wikia.com o en www.mundodvd.com; y para no embarullar demasiado la broma he divido el artículo en los siguientes capítulos:

1. Breve historia.
2. Datos técnicos y especificaciones.
3. ¿Cuánto cuesta una Estrella de la Muerte?
4. Consecuencias geopolíticas y económicas tras la destrucción de la Estrella de la Muerte.
5. Estrella de la Muerte: la farsa de la versión oficial.
6. Matanza de autónomos en la segunda Estrella de la Muerte.


Por supuesto, querido lector, si hay un artículo que merece la pena obviar, es éste. A no ser, claro está, que usted también tenga algo de Friki.

En tal caso,

hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana....


Breve historia sobre la Estrella de la Muerte


El Señor Sith Darth Sidious, a la sazón Canciller Supremo de la república con plenos poderes, adjudicados en sesión extraordinaria por una amplia mayoría del Senado, soñaba con disponer de un arma definitiva, una estación espacial capaz de destruir planetas enteros y servir de elemento disuasorio contra los insurgentes y terroristas, y así lograr una paz y estabilidad duradera en la galaxia. Su acólito, el Conde Doku, se ocupó en las primeras fases de que fuera diseñada por los ingenieros de la Confederación de Sistemas Independientes en Geonosis.

Por desgracia, el inicio de las guerras clon, con el intento de ejecución sumarísima de Darth Sidious por un importante miembro de la secta Jedi sin que mediara juicio alguno, obligó a paralizar el proyecto. Poggle el Menor, líder de los geonosianos, entregó preocupado los planos al Conde Doku para que pusiera a buen recaudo en Coruscan tanto el diseño como los derechos sobre patentes y avances tecnológicos.

Al fin y al cabo, habían pagado por ello.

Cuando, finalizadas las guerras clon, Darth Sidius acabó con la orden cabalística y fanática de los caballeros Jedi, y afianzó su influencia en el Senado, comenzó la fabricación de la estación espacial en el sistema Despayre. El Gran Moff Wilhuff Tarkin fue designado para dirigir el proyecto, lo cual lo hizo ascender al rango más alto del imperio, tras el propio emperador. La espera fue larga; problemas con los suministros, sabotajes indiscriminados y disputas sindicales retrasaron la fecha de entrega nada menos que 20 años, lo cual repercutió en la salud de Tarkin, que perdió mucho peso. Pero sin duda mereció la pena: la Estación de Combate Orbital EM-1, rebautizada como "Estrella de la Muerte" por el Ministerio Imperial de Propaganda, cumplió con todas las expectativas, y resultó ser el arma definitiva.

Gracias a su formidable poder de intimidación, el imperio recién surgido aseguró un tiempo de estabilidad política y económica, salvo en un puñado de sistemas estelares rebeldes que se opusieron a la legalidad vigente representada por el Canciller y luego Emperador. Las celdas de la estación pronto estuvieron atestadas de facinerosos y provocadores. El planeta Alderaan, afín a la resistencia, resultó totalmente destruido, en una devastadora demostración de fuerza. Este gesto, sin embargo, provocó una conmoción tal en toda la galaxia que obligó al emperador a aparecer en una alocución pública lamentando lo sucedido, dando así buena muestra de su bonomía. Se considera como algo seguro que, de no haber fallecido en Yavin IV, Wilhuff Tarkin habría sido destituido por el emperador para calmar el malestar creciente a lo largo de la galaxia.

Desafortunadamente, el joven movimiento rebelde recibió noticias de unos prisioneros que pudieron escapar de la Estrella de la Muerte, para escarnio de la legión 501, encargada de la seguridad de la estación. A este cuerpo de soldados de élite se le encomendó desde entonces la tarea (infructuosa) de recuperar los planos sustraídos.

Según estos primeros y vagos informes, gran cantidad de wookiees supervivientes de la batalla de Kashyyyk encontraron trabajo y sustento en un proyecto secreto e importante de financiación pública. Poco después, unos satélites imperiales interceptados facilitaron un primer holograma de la estación espacial. Posteriormente, la Batalla de Toprawa permitió que la Alianza Rebelde robara los planos del superláser de la estación, que de inmediato se transmitieron a la corbeta rebelde (clase corellia) "Tantive IV". Asimismo, Kyle Katarn, un felón desertor del imperio, logró entrar en la Base Imperial Trid, en el Planeta Danuta, aprovechándose de la buena fe de sus amigos. Este golpe deleznable resultó definitivo, pues consiguió robar los planos estructurales de la Estrella de la Muerte. De nuevo, toda la información recopilada se envió a la Tantive IV, donde viajaba la senadora desleal Leia Organa, cobardemente protegida por su inmunidad diplomática..

Tras un afortunado encuentro con el destructor imperial Devastador, capitaneado por Darth Vader y la legión 501, los datos de la estación de combate llegaron a manos del General Jedi Obi-Wan Kenobi, un sujeto de oscuro pasado que vivía como un asceta en el planeta Tatooine, deambulando por el desierto lanzando chillidos, creemos que con la razón perdida. Finalmente, tras una larga peripecia, que incluyó el rescate de la senadora Organa y la muerte de Obi-Wan Kenobi en duelo contra Darth Vader, toda esta información, guardada en la memoria del robot R2-D2, permitió al táctico Jan Dodonna encontrar un fallo en la seguridad de la estación: un puerto de escape de gases sin blindaje que, al ser alcanzado por un torpedo de protones, produciría una reacción en cadena que aniquilaría la estación.

Por desgracia, el plan fue llevado a cabo con absoluto éxito junto a la base rebelde de Yavin IV. La estrella de la muerte fue destruida por el granjero Luke Skywalker, hijo de Darth Vader (y hermano de Leia Organa), provocando así más de un millón de muertes. Esta supuesta azaña provocó que, en los meses siguientes, miles de sistemas estelares se unieran a los sublevados.

Con posterioridad, el imperio aceleró la construcción de una segunda estación orbital cerca de la luna de Endor. Con su posterior destrucción y la muerte del querido y añorado Emperador, llega la destrucción del imperio y el fin de la guerra. Sin un centro de poder claro, comienza un periodo de caos y desconcierto a lo largo de la galaxia que durará mil años.


Datos técnicos y especificaciones sobre la Estrella de la Muerte

(para más detalle, consultar en http://es.starwars.wikia.com )


La estructura básica de la estación era una esfera de 160 kilómetros de diámetro, cubierta con acero de quadanio y dividida en dos hemisferios por una trinchera de un kilómetro de ancho alrededor de su ecuador. El interior contaba con 84 niveles de operaciones, y cada nivel comprendía 357 zonas. Era un auténtico mundo en sí misma.

En el hemisferio norte se encontraba el armamento principal de la estación, un temible superláser. El arma tenía una apariencia externa cóncava de varios kilómetros. En la superficie, convergían 8 rayos a través del tubo acelerador de partículas hasta formar un único rayo de superláser. Se podía graduar su potencia. En el caso de utilizar la potencia máxima, capaz de explosionar un planeta, el tiempo de recarga de los acumuladores superaba las 24 horas.

La estación se impulsaba por un hiperimpulsor clase 4.0, con 123 generadores, que le permitía saltar de un sistema estelar a otro en cuestión de pocas horas.

La estación llegó a tener una dotación de aproximadamente 1,7 millones de tripulantes (excluyendo droides).



Especificaciones

Longitud
160 kilómetros
Envergadura
160 kilómetros
Altura/profundidad
160 kilómetros

MGLT
10 MGLT
Unidad(es) de motor
Motores subluz 30-5 de Sepma (2)
Ratio del hipermotor
Clase 4.0
Sistemas de hiperimpulsión
Generadores de hipermotor SSP06 de Isu-Sim (123)

Armamento
Rayo Superláser de Parabólica Cóncava
Alcance: 47.060.000 kilómetros
Baterías de turboláser D6 de Taim y Bak (5.000)
Turbolásers pesados XX-9 de Taim y Bak (5.000)
Cañones láser L-s 4.9 de SFS (2.500)
Cañones de iones MS-1 de Borstel (2.500)
Cañones láser SB-920
Generadores de rayo tractor de Phylon (768)
Blásters de carga de partículas
Cañones magnéticos
Torpedos de protones banks
Cañones de superficie

Complementos
Cazas estelares (7.000)
Cruceros de Ataque (4)
Lanzaderas de Asalto (3.600)
AT-ATs (1.400)
AT-STs (1.400)
Naves de desembarco (1.860)

Tripulación básica
Miembros de la tripulación a tiempo completo (342.953)
Oficiales (27.048)
Tropas (607.360)
Pilotos (167.216)
Tripulación de apoyo y mantenimiento (285.675)
Droides de apoyo (400.000)
Soldados de asalto (25.984; dependiendo de despliegue)
Artilleros (57.278)
Personal de apoyo a las Naves estelares (42.782)


Estudio de costes. ¿Cuánto cuesta una Estrella de la Muerte?

Es conveniente tener una idea del coste de la infraestructura pública denominada "Estrella de la Muerte", para así saber el grave quebranto causado a las arcas del Estado tras el fatal atentado perpetrado por los terroristas autodenominados Alianza Rebelde.

En internet no hay consenso sobre el coste real de la Estrella de la Muerte. Sin embargo, grosso modo, las cifras son las siguientes:

Una esfera de acero de 160 Km de diámetro supondría unos tres trillones de toneladas de acero de quadanio, que al ritmo de producción actual representaría acaparar la producción mundial los próximos 830.000 años. Esta masa ingente de 17 cuatrillones de metros cúbicos representaría un coste en transporte considerable, teniendo en cuenta que la NASA cobra más o menos 95 millones de dólares por tonelada transportada al espacio (ver condiciones incoterms en fichero adjunto).

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la cantidad de aire necesario. Una esfera tan enorme precisa de más de 8 quintillones de metros cúbicos de Nitrógeno y 1 quintillón y medio de metros cúbicos de Oxígeno. Hablamos de una cantidad ingente de naves cisterna, con los consiguientes costes salariales, de mantenimiento, seguros, etc.

¿Y la mano de obra? Fuentes del sector de la construcción consultadas nos han confirmado que una obra de tal envergadura representaría un esfuerzo de siglos, por lo que presentar un presupuesto cerrado les resulta casi imposible.

A estas alturas, tener una idea del coste de la estación parece una entelequia. Sólo en acero (sin transporte) calculamos un coste aproximado de 852.000.000.000.000.000 dólares americanos. Estudios recientes afirman que sería necesario emplear algo más de 1 billón de veces el PIB mundial para afrontar tan hercúlea tarea.

¡Todo este formidable esfuerzo inversor público (pagado con el dinero de nuestros impuestos) echado a perder en un instante por un desdichado disparo de un granjero de Tatooine!


Consecuencias geopolíticas, económicas y ambientales tras la destrucción de la Estrella de la Muerte.

La desaparición de una estructura de poder tan fuerte y personalizada como la que representaba el Emperador supuso que, tras unos momentáneos instantes de celebración y júbilo por una franca minoría, empezaran a surgir de inmediato múltiples focos de conflicto interplanetario. Sin un Estado centralizado, fuertemente jerarquizado y que aportaba estabilidad financiera y seguridad jurídica, miles de pequeños jerarcas intentaron hacerse con el control de sus propios sistemas estelares, lo que supuso la proliferación de terribles guerras civiles a gran escala, todo a lo largo de la galaxia, que hundieron la economía global y acabaron con el comercio y el avance en artes y ciencias.

El personal administrativo y militar que formaba la columna vertebral del imperio se disgregó en múltiples focos de delincuencia organizada. Su excelente entrenamiento como tropas de asalto los hacía unos reputados mercenarios, y la tasa de criminalidad creció exponencialmente.

Por otra parte, la imprevisión de los dirigentes rebeldes en lo relativo a los millones de soldados clon que continuaban en activo resultó fatal. Como era de esperar, el asesinato del Emperador provocó la inmediata activación de una orden programada en los cerebros clonados: la conocida como "orden 48". De repente, por toda la galaxia individuos fríos como el acero e insensibles a toda emoción humana se dedicaron a devorar la vesícula biliar de todo ser vivo que se cruzaba en su camino. La llamada "Crisis de la vesícula" será recordada como una de las épocas más terribles y oscuras de la historia galáctica. Los dirigentes rebeldes fueron llevados a juicio por su imprevisión de no haber mantenido con vida al Emperador congelado en carbonita. En un escándalo sin precedentes, fueron absueltos por un jurado corrupto.

Toda inestabilidad supone miedo, el que se acaparen reservas por unos pocos y se restrinja la libre circulación de mercancías. En consecuencia, se produjo una escalada inflacionista y una recesión económica que produjo unos siglos de hambruna desconocidos hasta la fecha. Para más inri, los "desinteresados" caballeros Jedi utilizaron sucias artimañas en la negociación con comerciantes. Bastaba con un leve gesto con la mano, y un proveedor de repuestos para aeronaves malvendía un motor por un precio que lo conducía a la ruina. Esta práctica comercial tan poco ética engrosó las arcas de innumerables templos Jedi por toda la galaxia. Si alguien osaba protestar, los fanáticos utilizaban "la fuerza" para subyugar su voluntad.

Fueron tiempos realmente tristes y oscuros.

Un sector que sufrió especialmente la tendencia absolutista del credo Jedi fue el periodismo independiente. Y de todos los casos que posteriormente salieron a la luz de censura y propaganda, ninguno tan detestable como el conocido como "caso Ewoks"; la trágica contaminación radioactiva que la explosión de la segunda Estrella de la Muerte provocó en la frágil luna de Endor; una catástrofe medioambiental que supuso la desaparición de un 87% de la biomasa de la luna, y la extinción de una raza inteligente; los simpáticos Ewoks. Las patéticas imágenes de las últimas criaturas, malviviendo en el fango, empapados de lluvia radioactiva y sin pelo son, sin duda alguna, un signo de una época de vergüenza y oprobio.

Por cierto; está pendiente de salir a la luz una investigación a fondo relativa a la exposición de jóvenes Jedi a la radiación proveniente de los módulos de energía de sus espadas láser. Ya supuso un escándalo mayúsculo las cifras de accidentes y amputaciones durante los ejercicios de entrenamiento; pero esperamos próximamente poder explicar la fortísima incidencia de mutaciones genéticas entre los aprendices Jedi.


Estrella de la Muerte: la farsa de la versión oficial

Afrontamos a continuación un tema sin duda peliagudo; la posibilidad, cada vez más creíble, de que la destrucción de la primera Estrella de la Muerte fue, en realidad, una confabulación de la familia Skywalker, y una traición al imperio cometida por nada menos que Lord Vader.

El Dr., Lao en www.mundodvd.com ha investigado en profundidad el asunto, y plantea algunas preguntas que resultan, como mínimo, incómodas. Las transcribo a continuación:

"1) ¿Cómo un puñado de naves rebeldes fue capaz de penetrar las defensas de una estación espacial con la capacidad de destruir un planeta entero y deshacerse de flotas enteras de Naves de Batalla? ¿Fueron desactivadas las defensas?

2) ¿Por qué Grand Moff Tarkin rehusó desplegar la flota de Tie Fighters hasta que fue demasiado tarde? ¿Tenía órdenes de no disparar a las naves rebeldes? Si es así..., de quién y por qué!?


Anotación: es cierto que llama poderosamente la atención el hecho de que despegaran apenas dos docenas de cazas, cuando la estación disponía de 7.000 cazas estelares perfectamente operativos. El número de cazas rebeldes era ridículo y no constituían una amenaza.

3) ¿Por qué el piloto rebelde que -supuestamente- la destruyó fue visto en la misma Estrella de la Muerte tan sólo unos días antes del ataque? ¿Por qué le fue permitido escapar, ...y por qué se vio a varios Stormtroopers ayudándolo?

Anotación: parece demostrado que Darth Vader permitió la huída de su hijo Luke. La excusa de poner un rastreador para así encontrar una insignificante base rebelde es, francamente, absurda. ¿A cambio de esa localización se permite que los rebeldes dispongan de los planes de la estación? ¿Por qué tardó tanto la estación en llegar a Yavin IV, dando tiempo a los rebeldes a pergeñar un plan de ataque?

4) ¿Por qué no ha habido una investigación oficial acerca de las acusaciones sobre que Darth Vader, el numero dos del Gobierno Imperial, es en realidad el padre del piloto que supuestamente destruyó la Estrella de la Muerte!!!? ¿Por qué no arrestaron a este rebelde cuando tuvieron la oportunidad?

5) ¿Por qué Lord Vader -de repente- decide romper todos los protocolos y atacar personalmente a los terroristas en un ligero y poco armado Tie Fighter? Convenientemente esto puso a Darth Vader fuera de la Estrella de la Muerte momentos antes de la explosión. ¿Por qué Lord Vader, uno de los miembros mas altos del Gobierno Imperial, repentinamente decide volar fuera de la estación en medio de una batalla? ¿Sabía algo que el resto de la flota imperial ignoraba?

Anotación: este punto es crucial. La destrucción de la Estrella de la Muerte supone la desaparición de Moff Tarkin, número dos del imperio. Con su muerte, Darth Vader queda como máximo dirigente tras el emperador ¿Pruebas? Poco tiempo después de producirse la catástrofe, encontramos a Vader al mando del primer superdestructor imperial clase Ejecutor, la nave de guerra más grande jamás construida. Esta nave insignia del imperio, cuya longitud era varias veces la de un destructor (19 kilómetros de eslora), disponía de una tripulación de 500.000 personas.

6) ¿Pueden los granjeros desafiar las leyes de la física? ¿Cómo puede un piloto disparar un misil hacia una abertura de 2 metros de diámetro y acertar, ...y mantenerse la versión de que se trataba de un piloto sin entrenamiento formal y completamente inexperto? Este tiro, de acuerdo con los comentarios de pilotos experimentados a los que he consultado, sería "prácticamente imposible hasta para una computadora". Además, y de acuerdo con evidencias adicionales, podemos afirmar que el piloto que supuestamente lanzó los misiles tenia LA COMPUTADORA DE BLANCO APAGADA en el momento en que efectuó el disparo que destruyó la Estrella de la Muerte.

Más intrigante aún: ¿Cómo logró el misil realizar una trayectoria de ángulo inverso para entrar por la pequeña rendija? La insostenible Teoría del "Misil Mágico"

7) ¿Por qué no hubo una investigación acerca del hecho de que los androides que proveyeron a los rebeldes con los planos de la Estrella de la Muerte fueron una vez propiedad de no otro que Lord Vader en persona, y sobre el rumor de que habían sido "encontrados casualmente" por el piloto que supuestamente destruyó la estación espacial, ...¡quien además se cree que es en realidad el hijo de Lord Vader!?

La evidencia además muestra que los androides fueron adquiridos por un tal Ben Kenobi, quien, según indican los registros, fue el maestro de Darth Vader muchos años antes!!!
¿Son todas estas relaciones personales entre los conspiradores y figuras esenciales del Gobierno Imperial meras coincidencias? No lo creo.


Anotación: ciertamente son demasiadas coincidencias. Además, Vader se muestra incapaz de subyugar la voluntad de una jovencita de 20 años por medio de la tortura; y posteriormente se descubre que la jovencita resulta ser su hija. Otra casualidad más. No tenemos imágenes ni registros del interrogatorio. La reticencia de la joven obligó a Moff Tarkin a tomar la decisión de destruir Alderaan, cuestión que minó considerablemente la confianza que el emperador tenía depositada en él.


8) ¿Cómo un solo misil puede destruir una estación de combate del tamaño de una luna? No existen registros de ningún enfrentamiento en el que una estación espacial o siquiera una nave capital haya sido destruida por un simple misil. Además, análisis exhaustivos del vídeo de los últimos momentos de la Estrella de la Muerte muestran pequeñas explosiones claramente visibles por toda su superficie, antes de su explosión completa!!!

Todas las evidencias señalan que explosivos estratégicamente dispuestos para una voladura controlada fueron los auténticos causantes de la destrucción, y no el pequeño misil como se nos ha querido hacer creer durante años.
¿Cómo un solo misil puede crear tamaña explosión?



9) Previo a la destrucción de la Estrella de la Muerte un contrabandista llamado Han Solo fue visto recibiendo una gran suma de dinero. En un punto crucial de la batalla, el Capitán Solo tuvo un disparo prístino y sin obstáculos a las naves que perseguían a Skywalker, pero Solo no aprovechó esta oportunidad para acabar también con Darth Vader. A pesar que Lord Vader estaba disparando directamente sobre el X-Wing de Skywalker, Han Solo únicamente disparó contra las naves escolta. Al Final Darth Vader escapó y Solo terminó con la bodega de carga de su nave llena de dinero.

Anotación: En efecto, la nave de Vader resulta afectada únicamente por la onda expansiva resultante de la destrucción de sus acompañantes. Por cierto, resulta curioso que Vader diera órdenes explícitas de que le dejaran a él derribar la nave que pilotaba su hijo; nave a la que, por supuesto, no dirigió disparo alguno.

10) En los reportes de batalla pudimos ver que fue Obi Wan Kenobi quien dio la orden a Luke de apagar su sistema de blanco computerizado. Se afirma que Obi Wan le decía "déjate llevar" y "confía en mí". Este es el mismo Obi Wan que, de acuerdo con los informes oficiales, fue asesinado luego de sabotear la Estrella de la Muerte por no otro que Darth Vader ANTES de que impartiera las ordenes a Luke. Su conveniente muerte lo sitúa dentro de la Estrella de la Muerte antes que las explosiones en la superficie ocurrieran. Fingiendo su muerte, Darth Vader pudo darle a Obi Wan (recordémoslo, su antiguo maestro Jedi) el tiempo que necesitaba para activar las cargas previamente instaladas. La única evidencia concreta de su muerte es una vieja túnica de Jedi en el piso captada por las cámaras de seguridad, ...¡ningún resto humano!!!

Quién otro sino el Imperio tiene el poder de fingir las muertes de Obi Wan, Yoda y Darth Vader, quienes fueron vistos tiempo después por testigos riendo juntos en la luna de Endor... durante la celebración por la muerte del Emperador!

Anotación: este punto es crucial. Según testigos que presenciaron los hechos, Obi Wan se dejó matar por Vader, alzando su arma y no ofreciendo resistencia alguna. Además, esta disputa provocó la conveniente distracción de los soldados que vigilaban junto al Halcón Milenario, dejando el camino expedito para Luke y sus secuaces. Una vez más, demasiada casualidad.

11) Lord Vader ejecutó a uno de sus oficiales por permitir que los rebeldes escaparan. También ordenó a otro de sus oficiales -ante testigos- desactivar la unidad de hiperpropulsión del Halcón Milenario (la nave del contrabandista Solo), pero los rebeldes nuevamente escaparon utilizando la "deshabilitada" hipervelocidad. ¿Por qué el oficial no cumplió la orden? ¿Por qué no hubo ningún tipo de medidas disciplinarias en este caso?

La más importante pregunta de todas es por qué desde las sombras un grupo de conspiradores dentro del Imperio quisieron destruir tal maravilla tecnológica. ¿Era una simple excusa para invadir Hoth -un planeta que nada tuvo que ver con el ataque- y quedarse con sus enormes reservas de petróleo, controlando de paso toda la zona gracias a su excelente disposición geoestratégica?

Por increíble que parezca suena mas racional que la vergonzosa versión oficial que, durante años, los medios de comunicación se han empeñado en difundir en contra del sentido común y de la -creciente- desconfianza de la gente de a pie.

La verdad acabará por abrirse paso, no les quepa duda."

Somos afortunados por poder contar con investigadores lúcidos e independientes como el Dr. Lao. Recomiendo encarecidamente visitar su página.


Matanza de autónomos en la segunda Estrella de la Muerte

En la película "Clerks", ópera prima de Kevin Smith, hay un famoso diálogo sobre la Estrella de la Muerte. Smith tenía apenas 23 años y vendió su colección de cómics para poder rodar una película en blanco y negro. El escenario era un supermercado, la tienda en la que Smith trabajaba. La película se rodó en apenas 21 días.

En total, costó 27.000 $ y recaudó más de 3 millones.

¿La clave? La inteligencia de sus rápidos diálogos. En el caso que nos ocupa, los protagonistas Randal y Dante parlotean sobre la situación en la que se encontraron los autónomos que trabajaban en la segunda Estrella de la Muerte. El diálogo es el siguiente:


"Randal.- En la primera Estrella de la Muerte sólo estaba el ejército Imperial, abordo solo había soldados y dignatarios imperialistas.
Dante.- Supongo que sí.
Randal.- Cuando la destruyen el mal recibe su castigo.
Dante.- ¿Y la segunda Estrella qué?
Randal.- La segunda Estrella no estaba terminada, aún la estaban construyendo.
Dante.- ¿Y qué?
Randal.- Que una obra de esa magnitud requeriría muchos más hombres de los que había en el
ejército imperial. Seguro que tuvieron que contratar a trabajadores autónomos: albañiles, fontaneros, electricistas...
Dante.- Quieres decir que no eran imperialistas.
Randal.- Exacto. Para poder construirla rápida y en secreto había que contratar a civiles. Un soldado imperial no sabe instalar un retrete, solo sabe matar y llevar uniforme blanco.
Dante.- De acuerdo, contrataron a trabajadores autónomos. ¿Y eso qué importancia tiene?
Randal.- Todos esos inocentes trabajadores también mueren. Son bajas de una guerra que no les atañe. Ponte en su lugar: tú eres un albañil y el gobierno te ofrece un trabajo bien pagado. Tienes esposa e hijos y una casa en los suburbios. Es un contrato con el gobierno, tiene toda clase de ventajas. De repente, aparecen unos rebeldes que van fundiendo todo lo que pillan con sus rayos láser. A ti ni te va ni te viene, no tienes ideas políticas. Sólo intentas ganarte la vida...
Cliente.- No me gusta interrumpir, pero ¿de qué estáis hablando?
Randal.- Del Retorno del Jedi.
Dante.- Mi amigo quiere convencerme de que los trabajadores autónomos que trabajaban en la segunda Estrella de la Muerte fueron víctimas inocentes de los Rebeldes.
Cliente.- Yo soy un trabajador autónomo: "Reformas del hogar en el acto". Como albañil os diré que las convicciones políticas son decisivas a la hora de aceptar un trabajo.
Randal.- ¿Por ejemplo?
Cliente.- Hace tres semanas me ofrecieron un trabajo. Una mansión preciosa, con una parcela enorme. Sólo había que arreglar las tejas. Me dijeron que si lo terminaba en un día me pagarían el doble. Después me enteré de quién era la casa.
Dante.- ¿De quién era?
Cliente.- De Dominic Bambino.
Randal.- ¿Bambino 'cara de niño'? ¿El gangster?
Cliente.- El mismo. La paga era buena, pero el trabajo era peligroso. Yo sé como se las gastan esos tipos, y por eso le pasé el encargo a un amigo.
Dante.- Así se portan los amigos.
Cliente.- A la semana siguiente, la familia Foresci tomó al asalto la casa de 'cara de niño'. A mi amigo lo mataron de un tiro, no pudo acabar la obra.
Randal.- Increíble.
Cliente.- Yo estoy vivo porque sabía el riesgo que corría trabajando para ese cliente. Mi amigo no tuvo tanta suerte. Todos los trabajadores que estaban en esa Estrella de la Muerte sabían el riesgo que corrían, si les mataron por su culpa. Hay que hacer caso al corazón, no al bolsillo."

Soberbio, ¿no es cierto?

Randal tiene razón. La segunda estación espacial es plenamente operativa en apenas unos pocos años. Dispone incluso del superláser, que emplea contra las naves rebeldes que intentan destruirla.

Es cierto que ya contaban con la experiencia de haber construido la primera Estrella de la Muerte, y que parte de la logística estaba suficientemente ensayada. Sin embargo, para entonces creemos que el Imperio no contaba con la mano de obra wookiee ni geonosiana. Por consiguiente, tuvieron que subcontratar buena parte de la tarea con empresas externas, licitando seguramente los distintos elementos (alojamientos, electricidad, tecnología, energía...) a través de un concurso público. Por desgracia, no contamos con los pliegos de tales convocatorias.

La pregunta es: sabiendo los rebeldes que en la Estrella de la Muerte cientos de miles de civiles trabajaban en su construcción, ¿no estudiaron siquiera un plan alternativo a su destrucción. Una vez desactivado el escudo de fuerza que la protegía, la estación era un blanco fácil. ¿No se podría haber intentado llegar a un acuerdo de alto el fuego? ¿Proponer una tregua que permitiera desplazar a los civiles a un lugar seguro?

No se nos va de la cabeza la imagen del joven Skywalker, abandonando en el último momento la estación a bordo de un transbordador totalmente vacío. ¿No podría haber intentado salvar la vida de algún pobre fontanero? Claro que un humilde trabajador autónomo del gremio de la construcción no merece el mismo tratamiento que un caballero Jedi. Sus propios amigos lo dicen en algún momento de la película: "se le ha subido a la cabeza". ¿Acaso el joven Luke no quería testigos de la "milagrosa" recuperación de su padre a bordo de la lanzadera? ¿No es cierto que tenemos testigos de que se le vio posteriormente en los bosques de Endor? ¿Se ha investigado lo suficiente la muerte del emperador? ¿Es absurdo pensar que fue el propio Darth Vader quien consumó el magnicidio con la ayuda de su hijo?

En fin, esto que cuento de la lanzadera vacía no es más que una anécdota, pero manifiesta una intencionalidad evidente de querer ocultar algo y demuestra un desprecio insoportable hacia la vida de los autónomos presentes en la estación. A los rebeldes poco les importa la pérdida de vidas inocentes, si con ello consiguen acabar con la legalidad vigente representada por el Emperador. Su cruento golpe de estado se cimenta sobre la sangre de cientos de miles de inocentes.

Es una vergüenza que el aparato propagandístico intentará ocultar. Para escarnio de todos.

Menos mal que el tiempo, y la valiente labor de investigación de unos pocos va desentrañando una verdad terrible.

Menos mal que algunos dedicamos nuestro tiempo a cosas serias.


Coda

Igual se ha quedado con ganas de tener su propia Estrella de la Muerte.

No hay problema; sólo necesita este link, pegamento, tijeras y paciencia.

http://www.modelismoymaquetas.org/2007/12/star-wars-estrella-de-la-muerte-death-star.html

Que lo disfrute

Antonio Carrillo.