Las banderas son, grosso modo, paños coloridos que se alzan sobre un mástil vertical,
a menudo acompañados de himnos laudatorios interpretados por una banda.
Dependiendo del color, tamaño y disposición del dibujo se identifican con un
territorio, una organización internacional o un equipo deportivo. Son un
símbolo identitario de enorme fuerza por su simplicidad, y cuando se alzan,
conmemorando por ejemplo una victoria deportiva, arropadas por el estruendo del
fervoroso himno, suelen provocar lágrimas de emoción.
Las banderas antaño servían,
fundamentalmente, para localizar a los tuyos en la refriega de la batalla, y
así evitar desafortunados malentendidos. Esta ancestral función pervive en los
campos de fútbol, lugares de pasión desenfrenada. También informa de la
identidad nacional de un buque, y su hondear en popa manifiesta un determinado
ordenamiento jurídico, unas costumbres, una cultura... Una patria, en
definitiva.
La primera bandera documentada históricamente
nos obliga a viajar lejos, al Imperio Persa, durante la Dinastía Aqueménide
(550 a.C.), con la bandera denominada "Derafsh Kaviani". Pero si
queremos encontrar la primera bandera rectangular sobre mástil vertical,
debemos fijarnos en la (preciosa) bandera veneciana, que, si bien consta de un
estandarte cuadrado (o gonfalón), se le añadieron unas tiras extra para que
pudiera ondear mejor.
Fue una idea que prosperó con gran éxito.
¿Cuál es la bandera nacional más antigua?
Según tengo entendido, es la, Dannebrog o “Bandera Danesa”, erigida hace casi
800 años.
Toda bandera busca un simbolismo en sus
colores, formas o emblemas. El rojo es un homenaje a la sangre de los mártires
de la patria (las patrias se construyen sobre la osamenta de sus muertos en
combate), el azul puede llamar a la esperanza del cielo despejado o, como en el
caso de Guatemala, a la presencia de dos océanos; el negro puede ser un tributo
a un pasado esclavista y el blanco, a menudo, simboliza la pureza.
Pero hay ocasiones en las que la simbología
es extraordinaria, y ningún ejemplo se me ocurre mejor que el de las dos
Coreas.
La Corea del Sur es un estado democrático,
moderno y - esto es curioso - mayoritariamente agnóstico o cristiano (45%
ateos, 30% de cristianos frente a un 22% de budistas). Sin embargo, la influencia
taoísta es tan evidente que deja un reflejo en su enseña. La bandera de Corea
del Sur, llamada Taegeukgi, es un compendio de representaciones simbólicas.
Sobre un fondo blanco, que representa la paz,
el tajitu taoísta muestra el Yin y el
Yang, manifestación del todo a partir de los opuestos. Por si esto fuera poco,
a su alrededor aparecen cuatro trigramas,
llamados gwae, que proceden del texto (en origen) taoísta "I Ching",
(libro de los cambios). Son la tierra, el cielo, el agua (la luna) y el fuego
(el sol). Sin duda, una bandera de lo más completa.
Frente a tanta espiritualidad, la vecina (y
rival) Corea del Norte destaca por un pragmatismo admirable; fruto, sin duda,
del materialismo histórico que impregna el marxismo que ostenta. Así, su
emblema no puede ser más prosaico: a las faldas del monte paektu se nos muestra
con todo detalle una central hidroeléctrica, con su torreta de alta tensión
incluida.
Claro que el simbolismo puede ser más
explícito. Preocupante, incluso. Así, el desaparecido reino de Benín, situado en el sudoeste
de Nigeria, famoso por sus magníficas estatuas en bronce, no deja lugar a la
interpretación en lo que a su bandera se refiere. Claramente, no es un reclamo
turístico.
Sí tiene mucho de turística la bandera de
Camboya, en la que muestran su tesoro nacional: el magnífico templo de Angkor,
la mayor estructura religiosa construida por el hombre.
Y, frente a la violencia implícita en
banderas como la de Hezbolá, me gusta la bandera del (breve) Emirato del
Caucásico Norte, que a principios de siglo utilizaba la media luna musulmana
para dibujar una sonrisa
Anécdotas sobre banderas hay miles. La
bandera de Irak, por ejemplo, muestra la frase "Dios es grande". Esto no es extraordinario. Lo realmente
asombroso es que el texto que aparecía en la bandera estaba escrito por Sadam
Hussein. Era su letra.
Por supuesto, la bandera ha cambiado. Es
normal que un país varíe el diseño varias veces a lo largo de su historia. En
el caso concreto de Afganistán, el cambio es más norma que excepción; no en vano
es la nación que más veces ha rediseñado su bandera a lo largo del siglo XX. Al
menos eso afirma la CIA en su página web.
Hay banderas de todos tipos, unas sencillas y
otras muy complejas. La bandera de Turkmenistán, por ejemplo, es una pesadilla
para los niños que deben reproducirla en la escuela. La culpa la tiene una
franja a la izquierda, que representa cinco diseños de alfombras. Casi la
totalidad de las banderas son rectangulares, salvo la de Nepal. Además, tanto
Suiza como el Vaticano presentan las únicas banderas cuadradas.
Acabamos, y lo hacemos como solemos, con
alguna anécdota que les resulte atractiva.
Por ejemplo, habrán oído en más de una
ocasión que los cinco anillos de la bandera olímpica representan a los cinco
continentes. Sin embargo, y según afirma el Comité Olímpico Internacional, esto
no es así; los anillos olímpicos representan en realidad el carácter universal
de los juegos, ya que al menos uno de los cinco colores está en cualquier
bandera del mundo.
En este año se han batido récords en lo que
se refiere a tamaños. Los hinchas del equipo Universidad de Chile fabricaron
una bandera de 18.500 metros cuadrados. Utilizaron 22 mil metros de tela en su
construcción y tardaron tres en años en terminarla.
Y, sin embargo, no es la más grande. este
honor corresponde al equipo bonaerense River Plate, que paseó por las calles de
Buenos Aires una bandera de casi ocho kilómetros de longitud, y 35.233 metros
cuadrados.
Por último, ¿sabían que Marte tiene bandera?
Por supuesto no tiene carácter oficial, aunque ha sido aprobada por la Mars
Society y la Sociedad Planetaria, y en la actualidad ondea sobre la Flashline
Mars Arctic Research Station (FMARS) situada en la Isla Devon, Canadá. Además,
ha viajado por el espacio a bordo del transbordador espacial Discovery.
Esta bandera es muy peculiar, en tanto
representa el porvenir que se le espera al planeta Marte. La banda de color
rojo simboliza Marte tal y como es en la actualidad. Los colores verde y azul
simbolizan etapas en la transformación (terraformación) del planeta, con la
presencia del agua y la vida.
Una bandera que representa una esperanza de
futuro. Sin duda, el simbolismo llevado al extremo.
Aunque, si tuviera que elegir una bandera,
creo que me quedaría con la de Naciones Unidas, que encabeza este artículo.
Esa sí es una bandera cargada de esperanza.
Amén.
Antonio Carrillo
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