¿Tiene
rostro el mal?
Desde luego,
pero siempre bajo criterios éticos. Por ello, siempre será un rostro humano.
Por
desgracia, tienen donde elegir.
Y, sin
embargo, desde las profundidades de mi amígdala, y por mucho que mi corteza
cerebral insista en que es absurdo otorgarle categoría moral a un animal, el
mal lo asemejo al "rostro" de un enorme avispón, un monstruoso
insecto de 5 cm, enorme y agresivo. Su nido es mayor que un balón de fútbol.
El avispón
asiático gigante.
La avispa
más grande del mundo, conocida en Taiwán como "abeja del tigre", es
una máquina de matar asombrosa: tiene un temperamento muy agresivo, unas
mandíbulas poderosas, armadura y uñas tarsales para agarrar a sus víctimas
mientras las devora.
National Geographic
las califica como “las avispas del infierno”
Su aguijón
de 6 milímetros inyecta un poderoso veneno, que contiene una enzima capaz de
disolver el tejido humano. Su picadura es extremadamente dolorosa, y peligrosa
para las personas alérgicas a su veneno. Este insecto es el animal que causa
más muertes de humanos en Japón.
Buscan comida en colmenas de avispones comunes o abejas europeas importadas a Asia. Masacran a una comunidad de miles de individuos en cuestión de pocas horas; cuando llegan a las larvas y a las crisálidas, las exprimen para devorar los fluidos de su interior. Pueden matar 40 abejas por minuto, dejando a la mayoría agonizando, cortadas por la mitad. Lo normal es que mueran decenas de miles de abejas europeas, en una matanza terrible.
¿Se imaginan
un monstruo así en España?
Según
múltiples foros, incluso de periódicos, en noviembre del 2010 se detectó en en
norte de España el primer nido de lo que parecía el avispón gigante asiático. A
finales de 2004 se encontró un nido en un contenedor, en el puerto de Burdeos,
que contenía porcelana china. Hoy se encuentran avispas asiáticas en Portugal,
Navarra, Valencia o el País Vasco.
Sin embargo,
seamos serios: las imágenes se corresponden, en efecto, a la "avispa
asiática" (Vespa velutina nigrithorax), y no a nuestro terrible
"avispón asiático gigante" (Vespa mandarinia). Se puede distinguir el
abdomen negro con un único anillo amarillo. Es una especie mucho más pequeña; y
aunque puede causar daños en la apicultura, su peligrosidad es mucho menor.
Terminamos
con una anécdota sorprendente. Las abejas japonesas (Apis cerana) han diseñado
un sistema de defensa increíble contra el avispón gigante: los matan de calor.
Cuando las
abejas detectan a un avispón explorador, lo invitan a entrar en el nido. Una
vez dentro, sobre el monstruo se abalanzan unas 500 abejas, que crean una bola
alrededor del atacante, que se queda inmóvil. Las abejas comienzan a vibrar los
músculos de las alas, y la temperatura en el interior de la estructura sube
hasta alcanzar los 47ºC. Es increíble, porque el avispón muere por asfixia y
asado a los 46ºC, y el límite de la abeja está en los 48ºC. Por tanto, hay una
sutil diferencia de 2ºC, que las abejas utilizan para matar a sus enemigos.
Este
mecanismo de defensa no lo tienen adquirido las abejas europeas, indefensas
ante “las avispas del infierno”
Antonio
Carrillo.
Esta información és fascinante, gracias por compartirla, realmente esas avispas són "demonios" para las abejas e incluso para los humanos...
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